sábado, 20 de mayo de 2017

Robando el Fuego del Cielo XVIII

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XXI. Problemas y Algunas Soluciones

Con el Sabbat de las Brujas tenemos la última de las técnicas mágicas de Robando el Fuego del Cielo. El técnico competente debería ser capaz de adoptarlas como son o si no, adaptarla a sus circunstancias y después usarlas para llevar a cabo su voluntad. Pero ¿qué queremos decir por competente?
Queremos decir alguien que tiene consciencia de sus pasiones internas (y a las que puede tender a dominar durante momentos de estrés), tiene control sobre sus propios pensamientos y la habilidad para mantener un pacto –establecer un curso de acción y llevarlo a cabo hasta su finalización.
Él (o ella) también necesita prudencia.
Para conocerse a sí mismo, controlar la mente y desarrollar la voluntad hay ejercicios. Para tener prudencia, está la Ley.
El conocimiento de sí mismo, por supuesto, es lo más difícil de todo, pero entre la proyección astral, el trabajo con los sueños, la meditación, la honestidad y la psicoterapia (para los casos especialmente difíciles y suculentos), deberías ser capaz de descubrir la fuente de cualquier punto doloroso existente en tu alma. Después solo será un caso de excavar la podredumbre durante un periodo de años, usando cualquier procedimiento que funcione para ti, esté basado en el sentido común o en los métodos de la magia. Suficiente es decir que los puntos dolorosos generalmente son quemaduras/reflejos de la infancia. Sea miedo, ira, culpabilidad o autocompasión, todos parece que tenemos al menos uno (he estado trabajando con la ira durante años), y no pueden ser ignorados. Carlos Castaneda los llama indulgencias, y ya sea que Juan Matus existiera o no, sus enseñanzas en Journey to Ixtlan y Tales of Power son relatos clásicos sobre cómo tratar con la indulgencia. Los recomiendo encarecidamente.
Otro acercamiento de valor aquí es trabajar con tus propios sueños, uno que recién estoy iniciando y por ello no intentaré explicar. Suficiente es decir que The Dream Game de Ann Faraday (Harper & Row, Perennial Libray, 1976) es un texto accesible y no dogmático, útil para hechiceros y legos por igual.
Controlar el pensamiento es más fácil que manejar la indulgencia, simplemente porque una indulgencia nos ayuda a hacer frente a su propia enfermedad, y por ello cuando la abandonamos perdemos una muleta. (¡La ira es tan divertida!) Pero cuando podemos controlar nuestros pensamientos ganamos un poder y esto sin ningún tipo de disfrute neurótico. Así que no hay inhibición por conquistar, solo inercia. Esta inercia puede ser considerable, pero los ejercicios son poderosos si se hacen correctamente. Los que ofrecemos son los que Aleister Crowley extrajo del arte hindú del yoga, y la siguiente destilación está basada en la Parte Uno de su Book Four (Weiser, 1980), que también recomiendo.
Yoga significa unión y como se practica en la India, significa unión con Dios. Hay muchos diferentes yogas. Algunos dan unión con Dios a través del conocimiento, otros a través del amor y la devoción, otros a través del trabajo. En el que los hechiceros están interesados –el raja yoga– da unión con Dios a través de la disciplina mental. La idea es que si puedes echar un vistazo lo suficientemente profundo dentro de tu Yo, encontrarás a Dios en el fondo, pero hay tantas distracciones entre medias que generalmente no podemos Verle. Las disciplinas del raja yoga están diseñadas para eliminar las distracciones. Los mundos del comercio y la sociedad humana son distracciones, por ello los yoguis viven como monjes. El cuerpo del yogui es una distracción, por ello le impone posturas hasta que dejen de dolerle. La respiración del yogui perturba su concentración, por ello impone sobre ella una rutina. La mente del yogui deambula, por ello la ejercita para permanecer quieta hasta que se queda quieta. Y así hasta que finalmente encuentra al Dios en el fondo y logra el Samadhi. Bendición.
Pero el hechicero no lo hace de esa forma.
¿Por qué? Porque es aburrido, principalmente, y cualquier idiota puede pensar en mejores formas de pasar su vida que sentarse absolutamente inmóvil durante seis horas cada día, y jugar a sacerdote durante las otras dieciocho. Incluso así, los métodos que los yoguis han desarrollado funcionan bastante bien, y podemos usarlos para entrenar nuestras mentes para nuestro trabajo hechiceril, incluso si no intentamos encontrar a Dios con ellos. Pero aunque no lo hagamos tanto como los yoguis, aun así debemos hacerlo, ya sea que queramos realmente o no. Media hora al día (15 minutos por la mañana y otros por la noche) es bueno para empezar, trabajando hasta una hora diaria más o menos. Este tiempo debería invertirse cada día (excepto cuando se está realmente enfermo), y continuar los ejercicios al menos durante dos años. Este trabajo es el fundamento de tu pirámide. Si lo descuidas, toda tu estructura puede caer como el Ojo de Dios está a tu alcance. 
Las ocho ramas (disciplinas separadas) del raja yoga son: 1) Yama, 2) Niyama, 3) Asana, 4) Pranayama, 5) Pratyahara, 6) Dharana, 7) Dhyana y 8) Samahdi. Las primeras dos son preparaciones, las siguientes cuatro son técnicas y las dos últimas son resultados.
1) Yama significa control. Incluye cualquier cosa que puedas necesitar reordenar en tu vida para que puedas meditar apropiadamente, desde apagar la radio a encontrar una novia menos cínica. Puede incluir dejar de fumar para que puedas respirar de forma más completa, o rechazar ciertos alimentos para que tu digestión te dé algo de paz. En la tradicional práctica hindú, Yama incluye cosas como la no aceptación de regalos y el celibato, pero eso es solo una tontería para las mentes simples y no tiene nada que ver con nosotros los hechiceros. Lo que Yama implica es que el trabajo es lo primero y si por alguna razón no lo es, has fracasado en Yama.
2) El “Ni” en Niyama es un contrario, por lo que si Yama es enfocarte en tu trabajo, Niyama es expulsar lo que necesitas para conquistar la dificultad del yoga en sí, así como las barreras del mundo y de tu mente erigidas contra tu propósito. Y habrá barreras. Aunque la experiencia inicial en meditación será eufórica, pronto se asentará en una resistencia real. La única forma de triunfar contra ello es continuar hasta que triunfes por fin y la euforia regrese redoblada. Niyama es perseverancia, aceptación, fuerza y entendimiento –todas las cualidades que le permiten a uno hacer caso omiso del dolor y salir adelante en el mundo con un mínimo de alboroto.
3) Asana es la primera práctica real de yoga, y es un entrenamiento para el cuerpo por el que lo sentarás y no te molestará mientras hagas tu meditación y trabajo astral. Haces Asana sentándote en una posición y no permitiéndote moverte durante tu meditación. Una vez domines una postura, tendrás una forma de sentarte que te permitirá disminuir la consciencia de tu cuerpo a voluntad. Esta habilidad es vital si vas hacer algún progreso en la hechicería.
Para empezar Asana, elige una postura. La posición real que tomes no importa, en la medida en que tu espalda esté recta y tu cabeza erguida, porque debes asegurarte de que puedes mantenerlas estables y también, que no caerás dormido. Los hindúes han inventado miles de posturas para Asana, pero puedes desperdiciar tu vida estudiándolas, no como la mayoría de los hechiceros. La posición del loto es magnífica si tienes tendones flexibles, si no, puedes simplemente sentarte en una silla. 
Asumiendo que has decidido tu postura (incluyendo la forma más placentera de poner tus manos, tobillos y pies), ahora estás preparado para empezar. Para hacerlo, siéntate adoptándola tanto tiempo como hayas decidido estar sentado así, y no te muevas. No te remuevas para rascar tu ingle. No pellizques la comezón de tu cuello con tu dedo pequeño. No cambies tus piernas para aliviar un calambre, o sacudas tu hombro para estirar un tendón. Los únicos movimientos que deberías permitirte son los necesarios para una respiración profunda y pequeños cambios de la mano para escribir en tu diario mágico y quizá operar un cronómetro. Solo manteniendo tu cuerpo absolutamente inmóvil puedes vencer a tu sistema nervioso hasta la sumisión –al menos para esta postura– permitiéndote así empezar un serio esfuerzo por controlar tu mente.
El progreso del estudiante medio de Asana pasa a través de tres fases, a las que podemos llamar simplemente inicio, media y final.
El inicio de Asana es bastante placentero. Notarás inmediatamente que sentarte inmóvil te hace consciente de la actividad de tu mente –de cómo tu cuerpo normalmente te impide darte cuenta de que tus pensamientos tienen mucho en común con una jaula llena de monos– y estarás ansioso por empezar a entrenarlos. Tus esfuerzos iniciales en Asana también tendrán un efecto calmante, y estará claro que uno debería ser capaz de sentarse inmóvil antes de que se pueda realizar cualquier ejercicio mental.

Este estado eufórico puede durar unos pocos días, pero no mucho.
La parte media de Asana es un reino en el que manda el dolor. La práctica se vuelve tediosa. Empiezas a notar que no estás realmente manteniendo la posición elegida – que estás permitiendo que tu cabeza se hunda, tus muslos cambien, tus pies se muevan de la posición. Así que te corregirás, y acertarás en tus correcciones, pero también te harás más sensible al dolor. Te picará, pero si rompes la disciplina para rascarte, instantáneamente empezará a picarte en otros tres sitios. Tus músculos tendrán calambres. Te volverás tan tenso que necesitarás diez minutos después de que ya sea hora de levantarse para poder realmente hacerlo, y eso aunque solo hayas estado sentado en una silla. Pero no debes intentar evadir este dolor, ya que solo lo prolongaría. Simplemente debes hacer los ejercicios que te hayas asignado y perseverar –hasta que los termines.
Y hay un final definido. Habrá un momento en el que el dolor se desvanecerá y serás capaz de decirte que has triunfado. Ni te picará ni tendrás calambres. Serás capaz de levantarte de tu meditación sin preocuparte de si tus miembros te sostendrán. Tu cuerpo simplemente ya no te molestará, y cualquier tiempo que te sientes en esa postura, al levantarte estarás renovado. Ahora tendrás una posición en la que realizar tu meditación y tu trabajo astral.
4) Pranayama es control de la respiración y está destinado a forzar la misma hacia un ritmo estable, un hábito que no perturbe la concentración. También, si la respiración es intencionalmente profunda, el meditador disfruta los beneficios de la hiperventilación, aunque no debería hacerlo a tal extremo que se pase.
En cuanto al recuento específico, para los principiantes se recomienda la respiración cuádruple: inhalar durante la cuenta de cuatro, retener durante la cuenta de cuatro, exhalar durante la cuenta de cuatro, estar vacío durante la cuenta de cuatro. Posteriormente puede que te guste respirar en una proporción de 1:4:2, inhalar:retener:exhalar. Recuerda, mientras más puedas retener tu respiración, más tendrás que hacer tu trabajo mental sin la distracción de la respiración.
Puede que tiendas a sudar mucho durante Pranayama y puede que descubras que tu cuerpo tiende a ponerse rígido, lo cual te ayudará a hacer tu Asana. No es algo por lo que preocuparse, pero trata de no caerte.
Asana y Pranayama son por ello los dos extremos mecánicos de raja yoga. Cuando puedas realizarlos adecuadamente, estarás preparado para intentar los siguientes dos fines, los ejercicios mentales de Pratyahara y Dharana. Se debería recalcar, no obstante, que la regularidad en la práctica es lo esencial, ya sea que te sientas como que estás meditando o no. Si te has decidido por dos medias horas de Asana cada día, entonces debes dedicarlas a sentarte inmóvil, o intentarlo, no importa el qué. Si te dices que harás solo media hora, treinta nerviosos minutos serán mejores que 25 sólido como una roca, y ni viajar o el funeral de una relación cercana deberían interferir con ello.
5) Pratyahara es meditación en sí, introspección en los porqués de que pienses en la forma en la que lo haces, de que respondas a las cosas en la forma en la que lo haces, por qué tu tren de pensamiento se mantiene en una pista en lugar de otra. Puedes meditar sobre la gente, las situaciones, los sueños, los objetos –restringiendo tu pensamiento a tu objeto hasta que no quede nada en todo el universo, y entonces expandiendo tu perspectiva hasta que veas la relación del asunto con todo lo demás en el universo, y cómo depende lo uno de lo otro para su existencia. Es una forma de encontrar tu lugar en el Todo Cósmico, ganando así perspectiva sobre cuál es la mejor manera de encontrar la Totalidad de Él.
6) Dharana. Pero para hacer progreso en Pratyahara, debes tener suficiente concentración como para seguir un pensamiento hasta cualquier dios o demonio que pueda yacer en sus raíces. Para obtener esta concentración, tenemos Dharana, que es concentración pura y simple y también es un trabajo duro. Es de valor no solo para la meditación, sino que ayuda a los poderes de concentración y también al trabajo astral, porque le da a uno la habilidad de mantener la propia presencia de mente durante un viaje –para mantener el paisaje astral enfocado y terminar en general lo que se ha empezado, cerrar lo que se ha abierto y no dejar nada sin hacer que deba ser hecho. La práctica de Dharana es la visualización de una única imagen mental. Para empezar, siéntate en tu Asana y realiza Pranayama de tal forma que tu respiración ni te distraiga ni te excite indebidamente. Después visualiza una forma geométrica simple y ¡no la dejes fluctuar! Podría ser un cuadrado rojo, una cruz verde, una campana azul –pero una vez hayas decidido su color, forma, tamaño y el tipo de telón de fondo, mantenla y no permitas ni cambios ni añadidos. No consientas que los brazos de la cruz verde encojan, o que el cuadrado rojo cambie a amarillo y naranja. No permitas que florezcan flores blancas sobre la campana azul, o que el telón de fondo gris se convierta en verde. Mantén la imagen estable en tu mente, no permitas otras cosas y no consientas que la imagen cambien de ninguna manera.
Al principio, si realmente estás bien disciplinado, podrías ser capaz de mantener la concentración nueve décimas partes de un segundo. Después la imagen cambiará de alguna u otra forma, la obligarás de vuelta y después te distraerás con algún extraño pensamiento y dejarás la imagen por completo, hasta que te des cuenta y te arrastres de vuelta.
La fuente más obvia de distracción son las sensaciones de tu cuerpo, pero después de que perfecciones tu postura se desvanecerán. A continuación vendrán los sonidos del mundo exterior, pero con el uso asiduo del principio de la hiperventilación, toman su lugar en un exagerado bombardeo de ruido, pudiendo así ser ignorados. Después de eso vienen los pensamientos generados por recuerdos del pasado reciente –lo que Reagan dijo en la tele, lo que hiciste en el jardín hoy, lo que parecía el centro de la ciudad la última vez que condujiste por él. Es sorprendente lo intricados que pueden volverse estos recuerdos, dejando claro que nuestras mentes absorben mucha más información de la que nos damos cuenta mientras la absorbemos.
La forma más engañosa de distracción es la simple y vieja ensoñación. Estarás haciendo Pranayama en tu Asana y decidirás concentrarte en una estrella naranja. Lo conseguirás, sus puntas cambiarán un poco y su color se tornará verdoso, pero en general lo conseguirás. Lo harás tan bien que serás capaz de mantenerla con solo parte de tu mente mientras otra parte empieza a pensar en algo más interesante, como dónde fuiste el último fin de semana con la dama en cuyos pantalones intentabas meterte. Eso te llevará a pensamientos sobre cómo será cuando finalmente lo hagas, o tu siguiente paso a dar y antes de que lo sepas olvidarás tu estrella naranja.
La única forma de luchar con esto es mantenerte estrictamente responsable de lo que estás haciendo. Aleister Crowley no dice que el hechicero debería hacer su Dharana con un bloc, lápiz y cronómetro para poder saber precisamente lo estable que se ha vuelto su mente. “Una de las dificultades esenciales en la práctica es que precisa una gran habilidad y experiencia volverse realmente alerta de lo que está sucediendo. Puedes seguir soñando despierto durante largos periodos antes de darte cuenta de que tus pensamientos han vagabundeado por completo”.
Crowley también subrayó que uno debería tener cuidado de evitar forzar la propia mente. “En mis primeros días a menudo estaba satisfecho con un minuto o dos a la vez, tres o cuatro de dichos periodos dos o tres veces al día”. Si empieza a molestar, regresa a Pratyahara –intenta quizá averiguar por qué los niños eran malos contigo en segundo grado.
Una fuente mayor de distracción que la mera ensoñación es cuando tu esfuerzo en la concentración interfiere con el objeto. Puedes distraerte pensando lo bien que lo estás haciendo, o cómo de más fácil sería hacerlo al norte de Maine. Este tipo de interrupción no es tan malo, una ligera variación en la unidireccionalidad de tu deseo.
Crowley menciona otras dos fuentes de distracción –alucinaciones auditivas (una variedad de interferencias psíquicas) y también el resultado deseado de la práctica, Dhyana y Samadhi.
7 y 8) Dhyana y Samahdi son los resultados de realizar las previas seis disciplinas con tal dedicación que no te dejes tiempo para otra cosa. No es mi sugerencia que debieras hacerlo, solo que uses la práctica para aprender de tus hábitos mentales de pensamiento y llevarlos bajo el control de tu voluntad. Por lo tanto puede que nunca experimentes Dhyana o Samahdi a través de las prácticas yóguicas. Será suficiente con decir que Dhyana es ver a Dios y Samahdi es la unión con Él.
Para acabar este capítulo tenemos una disciplina más de las de Crowley. Es una técnica para desarrollar la voluntad, un método incluso más mecánico que el yoga. Crowley lo llamó Liber III vel Jugorum y puedes encontrarlo en la página 427 de Magick in Theory and Practice. Consiste en que el estudiante haga pactos prohibiéndose la realización de acciones arbitrarias –por ejemplo tocarse la cara con la mano izquierda durante una semana, decir la palabra “de” por espacio de un mes, pensar en la primavera durante Enero y Febrero, o cualquier otra cosa. Ya que es virtualmente seguro que violará este pacto durante el periodo que esté en vigor (incluso docenas de veces), también debe prestarse a un castigo que le obligará a enmendar sus hábitos. La elección de castigo es arbitraria, pero ya que debe ser fácil de repetir a menudo (tan a menudo como tres veces en un minuto si ha jurado no decir “y”, “o” o “yo”), que reduce prácticamente el dolor físico. Crowley recomendaba el uso de una navaja de afeitar en el antebrazo, pero eso es excesivo(1). Un alfiler oculto en un dobladillo puede ser bueno para pincharte en la pierna, o si prefieres no agujerear tu piel, pon una gruesa gomilla alrededor de tu muñeca y date un buen “gomillazo” siempre que hagas la cosa prohibida.
Es importante que subrayemos que los actos que te prohibas deben ser arbitrarios. Si tuvieran algún valor moral o emocional, por ejemplo si te prohibieras tentempiés entre comidas o pensar en tu exmarido, estarías corrompiendo tu voluntad con tu deseo y también arriesgándote a la enfermedad mental que puede sobrevenirte cuando se reprimen oscuridades desagradables. Es mejor reforzar tu voluntad primero con prohibiciones que son enteramente inocuas. Después, cuando estés en forma, puedes usarla para evocar tus oscuridades desagradables para que aparezcan en toda su oscura malignidad, determinar sus nombres y letras y entonces atarlas a tu propósito.


(1) Es también un ejemplo del sentido del humor de Crowley y puede haber estado destinado como pantalla, un absurdo pretendido para asustar a aquellos aspirantes no talentosos con el sentido común.
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viernes, 5 de mayo de 2017

Robando el Fuego del Cielo XVII

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XXa. Elementales y Lugares de Poder

La asunción básica en el enfoque hechiceril de la magia, es que cualquier aspecto de tu vida o del mundo que te rodea y que puedes definir como distinto o separado, también tendrá un aspecto etéreo que puedes definir como un espíritu distinto o separado. Y una vez definas a un espíritu, puedes entrar en relación con él –conjurándolo, nombrándolo y atándolo con un ritual de Carga para que así obedezca tu voluntad.
Esto se aplica a aspectos específicos del mundo externo así como a aspectos de nuestras mentes inconscientes o espíritus independientes o demonios en el plano astral. Cada lugar, estructura o fenómeno ecológico o geológico, tendrá un espíritu propio –conocido como elemental o genius loci– que el hechicero puede hacer que le asista en la medida en que lo permita su naturaleza. Por supuesto que no para todo lugar sobre la superficie de la tierra valdrá esto en absoluto. El lugar estará físicamente durmiente, con ningún conocimiento o poder, un lugar detrás de otro sin ninguna distinción psíquica en particular, así que no tendrá sentido tratar con él mágicamente. Por otra parte, hay lugares significativos a nuestro alrededor que muestran su poder a cualquiera que esté buscándolo. Ríos y cadenas montañosas, colinas y colinas boscosas, lagos y prados y mares interiores –todos estos puede tener un potencial para proveer conocimiento y poder que pude usarse para promover nuestros propósitos.
Por supuesto que reconocer el valor de un lugar es una cosa, y encontrar, nombrar y atar a su elemental es otra. Que un principiante encuentre el espíritu de un lugar requiere que emprenda una proyección astral a gran escala, lo cual no es lo difícil si el lugar está un poco aislado, especialmente de noche. Pero con práctica y especialmente después de haberte familiarizado con tu Santo Ángel Guardián, un estado mental de tipo astral puede conseguirse a través de una simple meditación para entrar en contacto con el estado anímico del lugar –especialmente si añades una bocanada de cannabis para hacer que el poder fluya con más claridad. Una vez entras en este estado mental, pregúntale a tu Ángel el nombre de los espíritus del lugar y cualquier detalle que necesites para invocarlo, después usa ese nombre como un cántico o mantra para llamarlo a aparición en tu imaginación. Cuando el espíritu esté delante de ti en el ojo de tu mente, haz todo lo que puedas para percibir su esencia, después átalo con una Carga ritual. El control que consigas sobre el elemental, seguramente estará más limitado de lo que podrías esperar de un espíritu que reside en tu inconsciente, pero al menos será suficiente para permitirte trabajar con su poder sin riesgo de obsesión.
Una vez el espíritu de un lugar ha sido atado apropiadamente, puedes confiar en su apoyo dentro del reino de su competencia. De un océano podrías obtener el poder para lograr tu verdadero nivel, quiero decir, para lograr tu destino. De un río podrías tomar el movimiento implacable  (especialmente si está en inundación), o la habilidad para percibir en al menos un modo acuático sobre la extensión de su cuenca. Una escarpadura podría proveerte con el acceso que abre al poder en el centro de la tierra. Una torre de oficinas podría suministrarte con el conocimiento de las corporaciones en las que están sus inquilinos, ayudándote para conseguir un trabajo o una cuenta de ellas, y ayudarte a tratar con los desafíos que encuentres mientras estés a su servicio. O podrías usar el espíritu de un lugar para promover un propósito benéfico mutuo. Por ejemplo, para hacer que tu grupo musical favorito toque con mayor habilidad y empuje, podrías invocar al genius loci del sitio donde estén tocando y de la tierra en la que están sus cimientos. Esto te dará una experiencia musical inspiradora y también ayudará a la organización a amortizar su parte.
Cualquier localización lo suficientemente potente para tener una presencia digna de encontrarse, bien puede incluir un lugar de poder, un lugar no más de pocos metros cuadrados donde el poder puede ser absorbido directamente desde el tejido espiritual del planeta. A menudo, estos sobresaldrán de su incongruencia, como un estanque que surge de una roca elevada, o una formación rocosa en medio de un pantano. Otros llamarán la atención por su carisma, por ejemplo un asiento rocoso en la cima de un acantilado, o por su simple belleza. Pero incluso los sutiles son bastante fáciles de encontrar si le preguntas al elemental por la localización en general. Puedes tratar a la energía que emana del lugar como un espíritu, pidiéndole a tu Ángel que la invoque y te diga su nombre para que puedas atarla y usarla como puedas. Dependiendo de qué tipo de lugar es, podrías ser capaz de extraer la energía para un uso posterior, o quizá servirá como una entrada a los intestinos de la tierra dentro de la que puedes colocar talismanes para que cumplan mejor tus propósitos.
Por otra parte, debería hacer notar que los lugares varían en sus cualidades desde completamente benéficos (cuyo poder puede tomarse dentro de tu aura y ser almacenado directamente) a los perniciosos (que deberían evitarse por completo). Incluso si las diferencias obvias en el carisma no te dan una clara advertencia, tu Ángel fácilmente te lo dirá con solo pensar en preguntárselo.


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Robando el Fuego del Cielo XVI

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XX. El Círculo Mágico y la Evocación
El lector con alguna experiencia previa puede en este punto estar sorprendido de que cualquier cosa pueda acabar convirtiéndose en el círculo mágico. Bien, quizá no como tal, pero lo hemos hecho –en el capítulo sexto , cuando hablamos sobre cómo tienes que desterrar y que has de hacerlo antes y después de cualquier trabajo mágico. El hecho es que un destierro adecuadamente realizado crea un círculo astral, uno que te servirá incluso en las operaciones más poderosas. Si estás trabajando en el astral o usando cualquiera de las técnicas no tradicionales que hemos dado, un círculo mágico es innecesario.
Los círculos físicos son requeridos, no obstante, en dos tipos específicos de trabajo: en sacrificios de sangre y en la evocación de un espíritu a aparición visible. Con el sacrificio de sangre la energía vital de la víctima es propensa a atraer entidades desde el exterior. Cuando evocas a un espíritu a aparición visible, le das tanto poder que si tuviera la oportunidad de tocarte, tu identidad personal podría ser arroyada o (al menos) tu sistema nervioso jodido. Pero entonces esta precaución es más relevante para la magia tradicional, ya que dicha evocación puede ser necesaria para cargar un talismán.
Aún así, Spare es conocido por haber hecho este tipo de trabajo al menos una vez, esto a petición de dos aficionados que querían ver un elemental. Según Kenneth Grant, Spare les dijo que tales poderes eran “autómatas” profundamente enterrados en el subconsciente, que lo mejor era dejarlos donde están y solo manipularlos a través de sigilos y letras sagradas. Pero insistieron, así que Spare consintió.
Empezó a trabajar dibujando un sigilo sobre una tarjeta en blanco y poniéndola sobre su frente mientras repetía un mantra. En unos cinco minutos una niebla verdosa empezó a entrar en la habitación, concentrándose en un lugar y espesándose hasta que estuvo lo bastante densa para ver (como Grant lo describió) “dos puntitos de fuego, brillando como ojos,  parpadeando en una cara idiota”. En este punto los dos espectadores se asustaron e insistieron a Spare que lo desterrara, lo cual hizo revirtiendo el hechizo. Según Grant, uno de estos diletantes murió en dos semanas, y el otro tuvo que ser internado en un asilo. Spare sintió que el elemental que había llegado era un aspecto limítrofe de la psique de una de las víctimas. Había visto su oportunidad de salir y tomar el control, y cogió fácilmente a los desafortunados amateurs por el cuello.
Spare, por supuesto, no fue afectado, porque su aura de hechicero era todo lo que necesitaba. A través de continuos destierros y años de trabajo mágico, la tuya puede ser igual de fuerte. ¡Según lo que siembres, así cosecharás!


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viernes, 28 de abril de 2017

Robando el Fuego del Cielo XV

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XIX. Medios de Realzamiento

Debería por ahora ser obvio que algunos trabajos mágicos necesitan más esfuerzo que otros, dependiendo tanto de lo distante que está lo que deseas del alcance de tu voluntad, como de lo grande que sea el efecto que deseas provocar. Una pequeña ducha será más fácil para empezar que una inundación, será más difícil hacer llover en Needles que en Spokane. Por ello puede que requieras técnicas adicionales para aumentar tu poder, elaboraciones sobre los huesos al desnudo de los sigilos y las letras sagradas ya descritos. Dividiremos nuestra cobertura de estos en cuatro amplias categorías: 1) ritual; 2) hierbas, aceites e incienso; 3) drogas y 4) sexo.

1) El ritual funciona solo si las personas involucradas en él saben como hacerlo funcionar. La mayoría de los rituales realizados por la religión organizada fracasan porque las personas que lo hacen no tienen poder: ningún poder en el discurso del sacerdote, ningún poder en las congregaciones oyentes, ningún conocimiento de las formas en las que el poder puede ser invocado y enfocado. El ritual debe parecer espontáneo. Incluso si es el resultado de una cuidadosa planificación para producir justo el correcto efecto psicológico, todavía debe parecer tan natural como respirar –y nunca forzado o mecánico.

La razón para hacer rituales es que hay secuencias de estados mentales que puedes seguir para llevarte a una identificación con el poder que deseas. Los rituales que tratan de crear tal identificación generalmente siguen este orden: a) definen el poder; b) excitan al hechicero hasta que sobrecarga su ego y el poder es reconocido; c) identifican al hechicero con el poder y d) enfocan el poder de acuerdo a la voluntad del hechicero.

a) El poder generalmente es definido en un pacto, declarando precisamente quién es el hechicero y qué está intentando lograr.

b) La excitación generalmente es la parte más larga del rito y puede producirse con canto, danza, salmodia de nombres bárbaros, asunción de la forma astral adecuada al dios o letra sagrada, o cualquier otra cosa.

c) La identificación es lo que sucede si haces la definición y excitación de forma apropiada. El texto del rito simplemente la declara, y tu exaltada mente está muy dispuesta a estar de acuerdo tanto con la palabra como con el espíritu.

d) El método que el hechicero usa para enfocar el poder estará determinado por su propósito. Si desea conocimiento relacionado con el poder, evocará a sus espíritus y les preguntará. Si quiere cambiar el mundo externo o almacenar el poder para después, lo enfocará en un talismán. Si quiere cambiarse a sí mismo, lo usará para consagrar un Anfitrión, consumiéndolo después.

Para resumir los rituales: no fueron el punto fuerte de Austin Spare, y si crees que los harías bien, consulta los escritos de Aleister Crowley, uno de los grandes magos rituales de todos los tiempos.

2) Hierbas, aceites e incienso están relacionados en que todos tienen olores característicos, y por ello son útiles para las ceremonias y el viaje astral. En un nivel materialista su efecto es el simple condicionamiento. Si un hechicero quema un incienso particular solo cuando está intentando sentir lo sagrado, después su olor le incitará a sentir lo sagrado en cualquier momento en que lo huela. En un plano más esotérico, la tradición dice que algunos de estos agentes son suavemente psicotrópicos, sirviendo para aumentar aspectos específicos de la consciencia humana. Ya que estos aspectos están relacionados con los diversos poderes disponibles, los hechiceros a través de los tiempos han llenado volúmenes atribuyendo las esencias disponibles a los poderes que han reconocido, algunos con más lógica que otros. Para atribuciones en general (desde inciensos y drogas a planetas y metales), el 777 de Crowley es insuperable –aunque solo sea por la actitud abierta de Crowley– aunque por supuesto, él lo atribuye todo al Árbol de la Vida. Puesto que el que trabaje con nuestro método aquí desarrollará su propio árbol tal y como encuentre sus poderes, tales guías le pueden ser útiles solo como un bosquejo en bruto. Lo mejor que harás será llevar a cabo tu propia investigación.

3) El valor de las diversas drogas disponibles varía dependiendo de la droga y la persona que la toma. Tres tipos de droga son importantes para mí. Crowley estaba intrigado por otras dos. Las mías son a) alcohol; b) cáñamo y c) psicodélicos. Las dos grandes de Crowley eran la heroína y la cocaína. Spare solo bebía un poco, el sexo era su predilección.

a) El alcohol ha sido una materia prima en los ritos mágicos desde los más tempranos tiempos. Ayuda bajando las inhibiciones para que el hechicero pueda encontrar sus poderes libre de la crítica, dándoles libre acceso a su ego cuando los llama. Perjudica si te hace caer dormido, te hace derrumbarte o si eres adicto a él. También es malo si tienes que orinar en medio de todo –literalmente– o romper el círculo.

b) El cáñamo es un intensificador. Hace más intensas las visiones astrales, hace que las impresiones sensuales sean más intensas y hace que la corriente propia de pensamiento sea más vívida y más elocuente. Falla cuando las cosas van tan rápidas que les pierdes la pista, o cuando las visiones son tan vívidas que te revuelcas en ellas, o cuando el porro es tan bueno que subes como un cohete y después te estrellas. Conjurar es a menudo un acto de resistencia, y si no puedes postergar la caída, ya no estarás ahí cuando el poder llegue llamando. 

c) Los psicodélicos apartan los filtros del interior de tu mente, permitiendo que todo entre, dejando que tu imaginación genere –vívidamente– cualquier cosa que quiera. Por lo tanto son estupendos para mirar, potencialmente aterradores si realmente tratas de hacer algo más complicado que dejar un registro o ir a dar un paseo. Multiplican la percepción, pero a costa de la concentración, porque tu lapso de atención se volverá de un minuto. Por lo tanto los psicodélicos son peligrosos si lo que ves te hace querer hacer algo del todo psicótico –esto es, si proyectas tus pesadillas hacia el mundo exterior, respondes a ellas y después la confusión te rodea cuando la gente empieza a preguntarse por qué estás actuando de forma tan loca. Esto es, a menos que sepan sobre el ácido, en cuyo caso probablemente señalarán que la pesadilla te está obsesionando y puedas empezar a discutir vehementemente.

Los psicodélicos son por ello el medio más rápido para confrontar a cualquier demonio oscuro que podría estar escondiéndose en tu psique, y tienen un feo hábito de ir a parar al Morador del Umbral(1) y dejarlo caer en tu regazo. Los bromistas no estaban solo haciendo juegos de palabras cuando etiquetaron como tripping (tropezando) “a la Prueba del Ácido”.

Pero incluso si no eres neurótico, los psicodélicos son mejores para la contemplación pasiva que para la hechicería. Puedes llamar a los poderes, pero puede que no sean lo que quieres, y puede que no salgan cuando se lo dices. Puedes ir al astral, pero puede ser difícil recorrer todo el camino, o permanecer durante todo el camino, o recorrer todo el camino de vuelta cuando así lo quieras. Es como si la droga misma se hundiera en medio de tu inconsciente y si intentaras hacer que tus espíritus hicieran trucos mientras está ahí, solo tropezarían y se harían un lío.

Los psicodélicos también producen una debilidad prolongada que persiste mucho después de que acabe la diversión. Y entonces puedes contar con el pago por tu intensidad psíquica durante el día siguiente o así, encontrándote con que tienes muy poca energía y quizá una ligera pérdida de coordinación sutil. Así que es mejor entonces dormir mucho y descansar. Si te pegas un viaje la noche del viernes, deberías estar de vuelta al 95% la mañana del lunes, pero solo si espacias tus viajes. Si viajas cada fin de semana, dentro de unos pocos meses todavía estarás tropezando con los marcos de las puertas y clavándote el tenedor en los labios cuatro días después. No es bueno dejarlo para más tarde.

Las drogas favoritas de Crowley eran la heroína y la cocaína. Sentía que la cocaína era un excelente estimulante y la heroína una buena ayuda para la concentración. También murió siendo adicto, pero con 72 años y bastante lúcido. Dejaré que el lector extraiga su propia moral y solo afirmaré que la química del cuerpo de todo el mundo es diferente y nadie puede decir qué le está destinado o prohibido a otro. Como el dios Hadit dice en el Liber AL vel Legis:

Soy la Serpiente que da Conocimiento y Deleite y brillante gloria, y agita los corazones de los hombres con embriaguez. ¡Para adorarme tomad vino y extrañas drogas de las que yo hablaré a mi profeta, y emborrachaos con ellos! No os dañarán en absoluto. Es una mentira, una tontería contra uno mismo. La exposición de la inocencia es una mentira. ¡Sé fuerte, Oh hombre! Desead, gozad todas las cosas de los sentidos y el éxtasis: no temáis que ningún Dios os rechace por esto.

4) De todas las fuentes de energía que están disponibles para dinamizar el espíritu humano, ninguna es tan obvia como la que podemos encontrar en el acto sexual. Una persona puede vivir la vida de un esclavo absoluto, tan atascado en lo mundano que finalmente le mata, y aun este simple acto – realizado con deleite de lujuria o amor– puede elevarle de lo vulgar y tocar su alma con poder, aunque solo sea por un momento. El acto sexual funciona para los verdaderos creyentes y los que no lo son, el salvado y el condenado, y por ello ha sido condenado o cubierto con leyes por las religiones dogmáticas de todo tipo. Pero los hechiceros aborrecen el dogma y han usado la energía sexual para aumentar  los poderes de sus mentes desde el principio. Ya que reconocen los peligros de este poder, lo han ocultado desde hace largo tiempo con secretos y símbolos, pero –como dijimos– no hay espacio para el simbolismo fantástico en Robando el Fuego del Cielo. Por ello hemos estado poniéndolo todo en orden, las técnicas y los peligros. Los resultados te los dejo a ti para que los descubras.

La técnica mejor conocida de magia sexual es la que Crowley enseñó en secreto. Es heterosexual, y la idea es que el acto sexual –realizado con competencia mágica– producirá un “hijo mágico”. Este es un ser astral cuyo poder es dedicado a llevar a cabo el propósito de los participantes. Es potenciado por el calor blanco del orgasmo y encarnado en el 'elixir' generado por el coito. Los participantes deben dar a este niño un nombre por adelantado y estar de acuerdo también, en su apariencia astral, porque debe llenar sus imaginaciones a lo largo del rito, hasta que el clímax lo fije en sus fluidos mezclados. Cualquier pérdida de concentración en él o de pensamiento independiente durante la cópula puede ser mortal, porque entonces su hijo será un monstruo. Los dos participantes deben por lo tanto estar de acuerdo en el simbolismo que usarán, donde la imaginería común es fácil de encontrar.

Aunque Spare nunca los mencionó en su obra publicada, usó dos métodos que descansan en la energía sexual para su cumplimiento. Se pueden encontrar descripciones de estos en The Magical Revival de Kenneth Grant, y también en su biografía de Spare, Images and Oracles of Austin Osman Spare (Weiser, 1975). Spare se refirió a estas técnicas sexuales como “la fórmula de la Virgen de Barro” y “el Sabbat de las Brujas”, y las tomaremos en este orden.

La fórmula de la Virgen de Barro es, como la técnica más convencional de Crowley, un método para engendrar una entidad independiente cuya voluntad es llevar a cabo las intenciones del hechicero. Difiere en que es autoerótica, y por lo tanto no requiere de ningún simbolismo compartido.

La Virgen de Barro en sí es un recipiente de arcilla fabricado para que sus dimensiones interiores se acomoden precisamente al volumen del pene erecto(2) del hechicero, con solo suficiente espacio en el fondo para tener un trozo de papel con el sigilo de su deseo. Colocado al fondo de la Virgen, el hechicero carga este sigilo durante el acto orgásmico. En dicho momento visualiza su deseo, manteniendo la imagen en su imaginación durante tanto como le sea posible. Una vez la imagen mental empiece a desvanecerse, sellará la urna y la enterrará. Realizará el rito para que el enterramiento sea a medianoche, “estando la luna en cuarto”. Cuando la luna pase a llena, el hechicero desenterrará este útero de arcilla, lo rellenará de esperma y –“mientras repite los encantamientos adecuados”– lo verterá como una libación sobre el suelo. Después volverá a enterrar la urna.

Las advertencias de Spare de que esta técnica nunca falla, es peligrosa, y por eso deja mucho que adivinar. Cuando escribe, insinúa que el efecto esencial de la fórmula es la fuente de la leyenda de los genios atrapados en la botella de latón. A partir de esto se puede suponer que la urna actúa como un útero de arcilla en el que el hechicero engendra a un espíritu familiar. Dicha ayuda puede ser tan arriesgada como efectiva, no obstante, por si el hechicero es de alguna forma incapaz de controlarse, tendrá aun más dificultades para manejar un poder semiindependiente tal como este. Debe siempre mantener la iniciativa sobre él, no permitirle nunca espacio alguno para la acción independiente, y siempre mantener una estricta separación entre su forma y la suya propia. No debe invitarle nunca a entrar en él.

El Sabbat de las Brujas de Spare, por otra parte, no está diseñado para crear espíritus, sino más como una afirmación sexual del principio Ni lo Uno-Ni lo Otro. Es la producción de la libre creencia por medios sexuales. En un trabajo de grupo creado para destripar la sensibilidad estética de los participantes, la creencia libre resultante se enfoca en un sigilo diseñado como su deseo colectivo. Las ideas convencionales de atracción erótica son cercenadas a través de la participación de mujeres mayores sexualmente habilidosas y grotescamente feas, que asumen un papel dominante en el rito. Grant cita a Spare como escribiendo que su fealdad es esencial para transmutar “la cultura estética personal del hechicero, la cual es de este modo destruida. Se usa la perversión para superar el prejuicio moral y la conformidad”. Esta destrucción del sentido estético de los participantes, junto con el efecto hipnótico del ritual, derrota completamente sus mentes conscientes, permitiendo un flujo desinhibido de libre creencia para dinamizar el sigilo.

Como la diosa Nuit anunció en Liber Legis:

Dado que Soy el Espacio Infinito y las Infinitas Estrellas del mismo, así tú también. ¡No unas nada! No hay diferencia entre tú ni entre cualquier cosa y cualquier otra cosa, porque de ese modo viene el daño.

¡Pero quien encuentre provecho en esto, que sea el jefe de todos!


(1) El Morador del Umbral es una personificación de todo lo despreciable que hay dentro de la psique de un hechicero dado, y es sorprendente. No puede negarse o atarse, solo derrotarse. Su amenaza es potencial, un rápido vislumbre dentro de tu propia lata de gusanos, y gana al hacer que decidas mantenerla cerrada. La forma de que ganes es yendo por delante y abriéndola, convirtiendo entonces tus gusanos en dragones uno a uno.

(2) Pudiera ser que una hechicera diseñara un implemento cerámico hueco que indujera al orgasmo y recolectara las secreciones vaginales, pero dejaré la investigación aquí para aquellas que estén anatómicamente equipadas para llevarla a cabo.

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viernes, 21 de abril de 2017

Robando el Fuego del Cielo XIV

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XVIII. Talismanes y el Vínculo Mágico

Aparentemente Spare era capaz de lograr el ideal recién descrito de Identificación Cósmica con alguna medida de éxito, porque más que de cualquier otro hechicero moderno, de él se ha dicho que tenía un don sin ninguna duda para los milagros genuinos. Según Kenneth Grant, Spare una vez hizo llover a petición (en Inglaterra, pero el cielo estaba claro cuando empezó) y también era capaz tanto de leer las mentes de otros como de inculcar sus propios pensamientos en ellos. Todo esto lo hizo con la ayuda de espíritus –“autómatas elementales” y “familiares intrusos”– a los que llamaba con la ayuda de sigilos apropiados para ellos. También estuvo dispuesto a complacer a los conocidos que le pedían hechizos para sus propios propósitos. Los daba en la forma de platos, cuencos o tazones decorados con sigilos, letras sagradas y pictogramas evocadores. Los cargaba evocando familiares intrusos y usando medios sexuales para impregnar los platillos con su poder. Un cuenco de madera se convertía así en un talismán –un objeto cargado que almacena y puede por ello transportar poder– y los talismanes son los medios más comunes de establecer un vínculo mágico.
Un talismán puede ser cualquier objeto que un hechicero escoja cargar, y su apariencia real depende de cómo pretenda ponerlo en uso. Si él está almacenando poder para darlo a un cliente o para su propio uso posterior, entonces lo adornará con cualesquiera símbolos místicos que sean apropiados para el poder, sean signos planetarios o sigilos alfabéticos y letras sagradas. Pero si sus intenciones mágicas deben permanecer secretas, usará un objeto que parezca ser inocente de hechicería. Esto podría ser algo como una carta de amor o un currículum vitae, y la carga mágica que el hechicero ponga en él estará ahí para influir en la mente del receptor, impeliendo a esa persona a conceder cualquier petición que lea sobre él.
La base física de un talismán siempre debería ser nueva –sea un cuenco de madera o una hoja de oro (qabalísticamente atribuido al Sol)– y debería ser apropiadamente inscrita antes del ritual. Cuando esté preparado debería ser consagrado, y después el hechicero debería invocar el poder con el que pretenda infestarlo. Cuando el poder haya alcanzado el clímax de intensidad, debería enfocarlo dentro del objeto. Lo hará usando palabras de poder para llenarlo con luz astral, o untándolo con sangre de un sacrificio o con el 'elixir' que se encuentra en la 'copa' después de la unión sexual. Finalmente, tendrá cuidado de envolverlo en una tela negra antes del destierro final, preservándolo así de la descarga accidental.
Los tipos de formas en que uno podría usar un talismán son determinados por los tipos de operaciones que uno puede realizar. Con el propósito de explicar el vínculo mágico, Aleister Crowley definió que hay tres niveles diferentes de trabajo: 1) operaciones dentro de una persona, 2) operaciones entre dos o más personas, pero en el mismo plano, y 3) operaciones entre dos planos –esto es, entre el hechicero y la tendencia de la naturaleza.
1) Cuando el mago trabaja dentro de sí mismo, la conexión entre su voluntad y su objeto es intrínseca, y ningún vínculo extra es necesario. Todos nuestros espíritus y demonios están bajo nuestra influencia, y podemos hacerles que hagan nuestra voluntad solo si podemos reconocerlos y llevarnos a nosotros mismos a actuar sobre ellos. Si deseas curar tu úlcera, aprender BASIC, mejorar tu visión artística o hacerte atractivo para el sexo opuesto, puedes invocar astralmente al poder apropiado y enlazarlo a la tarea.  Incluso así, un hechicero puede que desee usar un talismán para este tipo de magia, o como una forma de activar o desactivar un poder, o como una eucaristía.
Un talismán como un interruptor es lo que llevas cuando quieres un poder, y lo envuelves y lo pones aparte cuando no lo necesitas. Por ello un amante podría ponerse un talismán sensible antes de ir a ver a su dama, uno que no se atrevería a llevar a su trabajo en la agencia de cobros.
Las eucaristías son talismanes que se consumen. Imbuyes un objeto con el tipo de poder en el que deseas que se convierta, después lo consumes, creando así el poder en tu aura. El Anfitrión aquí podría ser algo como una galleta con un sigilo y letra sagrada dibujados sobre ella con colorante alimenticio. Podrías cargarla como lo harías con cualquier talismán – con Luz, Amor o cálida y roja Vida.
La gran precaución con las eucaristías es que tienes que asegurarte de que quieres convertirse en el tipo de poder que estás consumiendo, ya que es una obsesión pura y simple. Esto es naturalmente más peligroso cuando se usa el sexo o la sangre que cuando se llena el Anfitrión meramente con la Luz de la mente. La magia sexual precisamente es peligrosa porque es muy efectiva. La concentración de los participantes es crucial, porque si sus mentes se alejan del propósito del rito, el propósito se verá deformado, y el Elixir será un veneno para ellos. Deben tener una imagen mental común del poder que están invocando, y no deben permitirse vacilar mientras atraen el poder desde el interior. Si no son capaces de esto, deberían limitarse al poder en sus imaginaciones, y guardar el sexo para el amor.
2) Cuando el hechicero está trabajando para influir las acciones de otra persona, la necesidad de un vínculo es más patente, pero se puede encontrar con un poco de esfuerzo. Crowley da el ejemplo de un hombre que desea ganar el amor de una mujer. Ella está en el mismo plano que él –cultura, consciencia (visión, olor, sonido), lenguaje (discurso y escritura) e inconsciencia (ambos tienen uno e interactúan). Así que el hechicero tendrá muchas avenidas de abordaje. Puede cortejarla alabando sus excelentes cualidades. Puede afirmar su alabanza y expresar su necesidad emocional con invitaciones a cenar, notas de amor y enviando flores, perfumes o (para alagar su sentido de autoestima) regalos significativos. Y para afectar a su mente inconsciente, podría cargar cualquiera o todos sus regalos durante un ritual mágico. Por ello servirán como talismanes así como meras chucherías, presionando su psique profunda hacia su lado, incluso mientras fuerzan su noviazgo en su consciencia de vigilia.
La misma consideración podría aplicarse a un currículum vitae, una tesis doctoral o un contrato de grabación. Todas son cosas que vienen en directo contacto con la persona o personas que decidirán tu destino. Dichos objetos serán vehículos adecuados para tu poder, asumiendo por supuesto, que es tu voluntad la de tomar dicho curso coercitivo en lugar de uno más Autocentrado.
3) Con operaciones para afectar un plano completamente extraño, es como si estuviéramos intentando torcer la forma del Destino, y por ello la cuestión del vínculo se hace más difícil. Un ejemplo de dicho trabajo sería el intento de un hechicero de hacer llover. La más ligera familiaridad con la meteorología nos dice que está totalmente fuera del reino de la voluntad individual, los sistemas climáticos son vastas masas de aire que se desarrollan sobre los hemisferios al completo, o continentes, de todos modos, y tienen muy poco que ver con las criaturas con forma de tubo que corren a través de la superficie. Y aun la más ligera familiaridad con el panteísmo (y casi todos los hechiceros son panteístas, incluido este que escribe) nos dice que Todas las Cosas son Una en el nivel más profundo –en su fuente en la Mente de Dios. Por ello, como extensiones del Creador, una pequeña depresión tropical debería estar disponible para nosotros si realmente la necesitamos.
El problema aquí es que la Mente de Dios es mucho más difícil de alcanzar que el aura de un reacio al amor-interés, y una vez el hechicero está ahí, es difícilmente probable considerar la necesidad de lluvia. A menos que, por supuesto, sea su voluntad. En tal caso, no obstante, probablemente no intentará identificarse con la humedad, frentes y bajas y altas presiones. Pero esto lleva más que el simple diseño de un sigilo o letra sagrada seguido de alguna represión y encantamiento. El elemental debe crearse –esto es, ser engendrado y después alimentado a existencia independiente. Asumiendo que el hechicero es capaz de mantener el control sobre él, estará entonces disponible como un familiar para servir a su deseo de lluvia. Hablaremos más de esta manufactura hacia el final del siguiente capítulo.
Para descargar un talismán, agradece y libera su espíritu pronunciando una despedida formal, desterrándolo después.


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viernes, 14 de abril de 2017

Meditación Sigílica

Por Anousen Leonte

(Traducido por Manon de Sigil Meditation)


Introducción

Este librito trata sobre el tópico del uso de los sigilos en la meditación. He escrito en otra parte sobre cómo usar sigilos como una forma de lanzamiento de hechizos, así como una base para la evocación de espíritus. Para completar la trilogía, el tópico final es sobre cómo usar los sigilos como base para la meditación y la expansión mental. Los otros libros deberían leerse antes que este.
Es verdad que hay un elemento de expansión mental en el uso de los sigilos para los hechizos y la evocación, pero ambos procesos tienden a ser activos y enérgicos. Todavía lo es más la magia sigílica que la evocación, aunque la evocación implica ritual, escenario e interacción con un espíritu sobre una base personal o casi personal, todos los cuales son elementos externos o elementos que, por lo menos, tienen a la mente enfocada en cosas externas. El acto de evocación solo está diseñado para convocar a un espíritu y comunicarse con él, y aunque puede resultar en expansión mental, también puede resultar en algo diferente. No está “hecho” para la meditación por sí. Aunque la tecnología y el arte que subyace a la magia sigílica y la evocación es algo que puede usarse para ir incluso más allá.
La orientación normal de nuestra mente es la de prestar atención al mundo material, buscando alianzas y recursos y huir de los peligros. Asumiendo que no has practicado meditación de antemano, si te tomas unos pocos momentos para sentarte completamente quieto y vaciar tu mente, probablemente verás que  instantáneamente tus pensamientos empiezan a correr más allá de tu control, y aunque puedas desear la quietud y el vacío, no se producirán fácilmente. El entrenamiento en la meditación supera esta barrera y aporta a la mente el requisito de la receptividad para percibir y actuar de forma no local.
Cuando se lanza un hechizo con un sigilo, por ejemplo, hay un elemento de meditación cuando el sigilo se carga y “hunde”. El remolino de actividad de la mente se contiene y esto permite que el sigilo sea influido e implementado por las más profundas actividades y funciones de la mente subconsciente. Uno podría decir que cuando se detienen las energías superficiales, las energías de lo profundo se manifiestan. Por lo tanto, un hechizo sigílico adecuado siempre tiene ligeros elementos que llevan la mente a un único punto de enfoque, vaciándola o, por lo menos, alineándola y energizándola de una manera que es más intensa de lo normal.
La evocación no requiere la misma intensidad que el lanzamiento de hechizos, pero aquí, también el enfoque es necesario. Mientras que un hechizo sigílico es simple y requiere gran fuerza, la evocación es compleja, pero solo requiere una pequeña cantidad de fuerza. Este es el motivo de que la evocación use elementos que aturden y persuaden a la mente para entrar en un estado más profundo, sin requerir una gran cantidad de esfuerzo por parte de la misma mente. Al usar un altar, diferentes herramientas mágicas, incienso, luces de colores, un sigilo de un espíritu, encantamientos (mantras) repetidos, etc., la mente no puede sino caer en un nuevo y reverencial estado de consciencia – aunque ligero, comparado con la naturaleza más profunda de la misma meditación. Todos los elementos de la evocación trabajan para calmar la mente, enfocarla y excitar sus aspectos supranormales. Ya no se piensa más en la nutrición, las alianzas y enemigos, en lugar se da a sí misma a contactar con inteligencias desencarnadas, seres supracomplejos y fuerzas etéreas. Este tipo de práctica era, pienso yo, la que aumentaba la función cerebral de los primeros seres humanos, dándoles la inspiración para cosas tales como las matemáticas, la astronomía, el mito, la arquitectura y muchos otros rudimentos de la civilización. Es una forma completamente no animal de ser, incluso aunque seamos animales, corporalmente. El antiguo hechicero babilónico, egipcio o chino apartaba sus ojos de cualquier cosa material y empezaba a enfocarse en un mundo de impresiones puramente mentales, y es  un mundo como tal el que nos permite contemplar las ideas en y por sí mismas, sin requerir una referencia correspondiente en el mundo material. Esto le habría permitido pensar en términos de números como cualidades distintivas (el número dos, en lugar de dos manzanas) que, a su vez, le permitía pensar en ideas de la misma manera. En la medida en que practicas más y más la evocación, verás esto por ti mismo, porque la práctica inclina la mente a percepciones más sutiles y refinadas.
Aunque, hay un aspecto incluso más profundo que este, y aquí es donde la meditación entra en juego. El lanzamiento de hechizos dirige la mente hacia el mundo exterior (lo más frecuente), mientras que la evocación dirige la mente a fuerzas entre los mundos. La meditación dirige la mente fuera del mundo por completo, permitiéndole acceder a otros mundos. Evocaciones muy profundas pueden conducir a esto, pero la meditación puede hacerlo a través de una ruta más simple y directa. Sin embargo la meditación a menudo se usa simplemente como un método de calmar la mente o tomar consciencia de verdades religiosas (como en el Budismo e Hinduismo), por lo que tiene un aspecto mágico y experimental que no ha sido comentado en su totalidad – o, si lo ha sido, no lo he leído.
Por ejemplo, si sigues el Budismo Zen, tiene un cuerpo de enseñanzas y conclusiones acordadas por la secta de budistas zen. Meditas de una forma prescrita, y confirmas en tu experiencia las enseñanzas del Zen. Tienes un destino y por lo tanto, tienes un mapa que seguir, y muchos han recorrido la misma ruta antes que tú para confirmar hacia dónde te encaminas. Lo mismo ocurre con la meditación hindú o cualquier otro tipo de yoga espiritual.
Sin embargo, ¿qué pasa si no tienes un destino en mente y estás, por el contrario, intentando explorar? ¿Qué pasa si no hay un corpus o canon de conclusiones que quieras confirmar? ¿Qué pasa si simplemente quieres deambular por el bosque de la posibilidad?
Igual que la magia sigílica da una forma de usar todo tipo de lanzamiento de hechizos en un formato simple, y la evocación a través de la magia sigílica da una forma de contactar potencialmente con cualquier tipo de espíritu a través de un método básico comprobable y repetible, la meditación sigílica da un medio de explorar los mundos internos y mundos sutiles externos a través de una práctica. Transmite un tipo de espiritualidad que no tiene un set de conclusiones, pero está basado en la exploración y experimentación puras – una espiritualidad sin mapas, podríamos decir. No obstante, si estás deambulando, todavía necesitas saber cómo moverte y cómo dirigirte en una dirección particular. Simplemente sentándote y vaciando la mente harás maravillas, pero es como aprender a volar y después no hacer nada sino elevarte y revolotear. Si pudieras volar, ¿por qué no ir a cualquier lugar o todo lugar al que quieras?

El Punto en la Meditación Sigílica

La meditación sigílica es a todo lo demás lo que la evocación sigílica es a los espíritus y entidades. Mientras que la evocación trae a manifestación a otro entidad consciente, y resulta en sentir a esa entidad, hablar con ella y empaparse de la esencia y energías de esa entidad, la meditación sigílica hace casi lo mismo, solo que con trozos de información inconsciente. El beneficio de la meditación sigílica no está tanto en la información que emerge, sino más bien en las formas no conceptuales e intuitivas en que la mente responde al sigilo. Si evocaras, por ejemplo, el significado de un diseño abstracto que se encuentra en una antigua pintura rupestre, puede que sientas y veas algo, pero debido a que la tecnología de la evocación está diseñada con otros seres conscientes en mente, puede que no ocurra mucho. Históricamente, la gente no evocaba trozos ciegos de información, y nada en un rito de evocación en sí mismo implica este tipo de acto. Sin embargo, la meditación siempre ha tratado de enfocar y resolver la mente sobre verdades particulares – es decir, cuando no ha sido diseñada simplemente para calmar la mente. Los espíritus son evocados y las verdades son meditadas. Esta es la diferencia esencial. Cuando se evoca a un espíritu, estás ante la presencia de alguien, no de algo, y la experiencia es más conversacional que receptiva. Cuando se medita sobre un sigilo que contiene información, no obstante, el acto simplemente es un medio de obtener información, y no hay diálogo, interacción, etc., en su sentido normal, limitado por el tiempo. Estás puramente recibiendo nuevas impresiones. Podrías tomar la “consciencia de un gorrión” como un punto de inicio, por ejemplo. La intención es conseguir un sentido en tu propia mente de lo que se siente siendo un gorrión, y en lo que consiste su consciencia. Haces el sigilo, realizas algunos ejercicios preliminares de respiración, enciendes una luz azul, después empiezas a concentrarte.
Después de que la mente empiece a calmarse, una corriente de imágenes e impresiones surge – algunas obviamente asociadas con los gorriones y otras no. Empieza como un tipo de ensueño superficial y flotante pero después, conforme continúas, tu concentración se vuelve más penetrante y al final, tu mente cambiará a la perspectiva de un gorrión. Tienes la sensación de que tus pensamientos empiezan a ser menos analíticos y se manifiestan más como toscos pedazos o paquetes de impulsos, moviéndose en rápida sucesión. Estos “paquetes” caen en cascada los unos sobre los otros, pero a veces la consciencia cambia a algo diferente por completo, con ninguna conexión aparente entre las dos. Todo pensamiento lingüístico y autorreflexión empieza a retroceder a un segundo plano, y frente a ti hay una serie de intensos deseos, miedos y sensaciones, aunque cada uno disperso casi tan pronto como surge. Estas impresiones en sí mismas son simples, aunque la arquitectura de dicha consciencia es muy compleja – más compleja de a lo que estamos acostumbrados. Una vasta serie de percepciones, evaluaciones, asociaciones, conexiones y mandatos se extiende sobre estos toscos impulsos, y ves tu mente moviéndose más rápido de lo normal. La sesión de meditación continúa por esta veta hasta que finaliza. 
¿Qué has conseguido a partir de esto? Una nueva experiencia y perspectiva, quizá, y no mucho más. Pero no deberíamos pensar a la ligera sobre las nuevas experiencias y perspectivas – especialmente cuando la magia está implicada. Aunque no hayas conseguido un efecto material, habrás conseguido un efecto psicológico, y simplemente abriéndote a un marco de referencia al que no estás acostumbrado. Ver a través de los ojos de un gorrión – aunque imperfectamente – se convierte en una experiencia que puedes añadir a tu lista de experiencias, y dicha experiencia, de una forma directa, puede dar forma y fuerza a tu magia. En el caso del lanzamiento de hechizos, la contemplación de la rápida e intensa naturaleza de una consciencia de gorrión, puede establecerse mientras se carga un sigilo e incrementar su eficiencia. En la evocación, nuevas formas de diálogo y experiencia se abren, como se abrieron previamente a través de la extraña experiencia de la consciencia de un gorrión. Notarás que cuando evocas a un espíritu, te habla a través de imágenes e impresiones seleccionadas que tenías, y aunque algunas veces las transforma o coloca en nuevos arreglos, a menudo habla de una forma modelada a partir del lenguaje, transmitiéndose así para poder ser entendido. Sin embargo, cuando tienes éxito con una meditación sigílica, esta no habla como el lenguaje – es, en su lugar, un encuentro con experiencias e imágenes que son anteriores al lenguaje, o están más allá del lenguaje. Aunque tan pronto como se encuentran en tu memoria, se vuelven parte de tu vocabulario mágico. Puedes percibir más porque tienes más experiencias en tu repertorio, y las palabras empiezan en cosas que no son palabras, igual que la palabra “azul” no tiene significado si no trae a la mente el recuerdo del color azul. Por ello también, la “consciencia de un gorrión” es una idea abstracta y distante de la que no tenemos el más ligero atisbo hasta que, a través de la meditación sigílica, la encontramos realmente (o algo similar).
Otro beneficio de la meditación sigílica es ganar una comprensión más profunda de paquetes de información filosófica, mágica o mítica. El I Ching es un maravilloso recurso para esto, ya que es uno de los más antiguos libros en existencia que ha sido continuamente leído y puesto en uso hasta el día presente, y posee  todos estos elementos.
Como un experimento, podrías consultar el I Ching y determinar un hexagrama sobre el que meditar. Digamos que es el hexagrama 36, “el oscurecimiento de la luz”. A continuación  lo convertirás en un sigilo:


Después, medita sobre él. Mientras estés sentado ahí, mirando cuidadosamente al sigilo, repentinamente tu mente se enfocará y sentirás una apacible aunque ominosa presencia a tu alrededor – como un bello lago en la noche, iluminado por una luna creciente, pero que está lleno de serpientes venenosas. Te gusta mirarlo, pero no querrías nadar realmente en él, ni siquiera acercarte a él. Entonces otra imagen cruza tu mente: dos extrañas bestias trabadas en combate sobre una colina adyacente. Una mata a la otra y empieza a devorarla, comenzando por la piel. Esta imagen se transforma en una escena de una mujer tocando el violín en una antigua habitación de madera, y la puerta está cerrada. Después, inexplicablemente, un recuerdo olvidado de la infancia sale a la superficie y te impacta la conexión oculta entre estas imágenes, así como la manifestación de sus significado en tu pasado. Ves la sutil profundidad de “el oscurecimiento de la luz”, y descubres intuitivamente algo del hexagrama, más allá del pensamiento racional. Y, finalmente, al entender estas imágenes, su flujo, su conexión y el significado manifiesto que tienen, también obtienes un nuevo entendimiento de todo el texto del I Ching – aunque, para ser justos, la meditación sigílica sola no te dará una completa comprensión del texto.
La meditación sigílica es la aplicación mística y filosófica de los principios de la magia y la evocación sigílicas. La meditación sigílica recibe, la magia sigílica envía y la evocación sigílica conversa. Todas estas prácticas fluyen y se combinan las unas con las otras, pero dividiéndolas en tres tipos podemos percibir y hacer uso de una cualidad predominante.
Habiendo dicho esto, la meditación sigílica es mucho más similar a la evocación sigílica, y hay veces en las que se puede obtener una experiencia similar con ambas. En mi primera guía sobre la Magia Gnóstica, que trataba sobre el panteón valentiniano, cada uno de los espíritus de los Æones tiene tanto una personalidad con la que comunicarse como un significado cosmológico/filosófico. De evocar la personalidad resulta un tipo de experiencia, y de evocar el aspecto cosmológico y filosófico, resulta otra experiencia diferente. La última es más parecida a la meditación, solo que siempre hay un elemento más activo en la evocación que en la meditación – o, al menos, potencialmente es más activo. Para entender esta diferencia en la práctica, puedes tomar un sigilo de uno de los Æones valentinianos que se corresponda con su personalidad y evocarlo. Anota toda la experiencia cuidadosamente. Después haz la misma evocación con un sigilo que se corresponda a su significado cosmológico/filosófico. Después, repite el mismo proceso, solo que esta vez con meditación. Entonces tendrás cuatro “narrativas” de tu experiencia que puedes contrastar y comparar.
No deberías intentar la meditación sobre sigilos, no obstante, hasta que hayas evocado usándolos teniendo éxito. El mismo principio que está detrás de la evocación sigílica es el que tu mente usará cuando realices una meditación sigílica, y si no tienes éxito con una evocación sigílica, probablemente no tendrás éxito con una meditación sigílica. La evocación sigílica es mucho más fácil – especialmente para los principiantes – ya que hay más en el ritual de evocación para aquietar la mente hasta un estado receptivo. La meditación sigílica es un tipo de evocación, realmente, aunque está diseñada específicamente para objetos, significados e implicaciones, mientras que la evocación está diseñada para contactar con seres conscientes (o semiconscientes).
Para recapitular, la meditación sigílica te permite recibir información sobre lo que significa el sigilo de una forma receptiva y poderosa que es similar, pero diferente, a lo que se puede conseguir a través de la evocación. Si un sigilo no se corresponde con una entidad consciente, puede ser totalmente inerte durante una evocación, pero bastante vibrante a través de la meditación. Por ello la meditación sigílica abre la puerta a todos los elementos de la existencia, mientras que la evocación principalmente trata con otros seres conscientes y la magia sigílica está involucrada en hacer que los efectos ocurran.

Calma y Penetración

La meditación, como se practica en Oriente, generalmente se divide en dos tipos: calma y penetración (o visión). La primera se aplica para relajar la mente, haciéndola receptiva y flexible, y la segunda se aplica a la consecución intuitiva de conocimiento. En la meditación sigílica, empezamos con calma mirando al sigilo y recitando un mantra basado en él. Después, conforme la mente se aquieta y se deja persuadir para entrar en un estado sereno, el significado del sigilo toma forma en la mente, emitiendo su significado intuitivo. Nuevos aspectos de lo que el sigilo representa se revelan entonces a la mente interior, haciendo que la mente se expanda inevitablemente.
De los dos, la calma puede ser instigada a voluntad, pero la penetración no. Puedes forzar tu mente para que se calme a través de ciertos métodos, pero a la penetración se le debe permitir surgir en el curso del tiempo. Es muy probable que tendrás muchas, muchas sesiones de meditación sigílica en las que solo encuentres calma, y aunque esto sea placentero también puede ser frustrante si estás intentando tener una experiencia real del sigilo. El día llegará, sin embargo, en el que haga “clic” para ti, y una inundación de nuevas sensaciones e impresiones llenará tu mente. Y una vez la mente sepa cómo hacerlo, entonces podrá hacerlo de forma regular y consistente.
La razón por la que no tenemos de forma natural una profunda e intuitiva penetración dentro de todas las cosas, es porque la mente está principalmente ocupada con otros asuntos. La evolución, quizá, nos ha diseñado para pensar principalmente en asuntos sociales y biológicos, y todo lo demás está en el asiento de atrás de estos dos. Una vez la mente está calmada, sin embargo, entonces puede contemplar con más claridad dentro de las energías, procesos y presencias sutiles, y aprender a incrementar dichas percepciones. Al mantenerse con sus asuntos biológicos del día a día, la mente de forma natural está en un estado de agitación y actividad, y tal es el motivo de que la primera meta de cualquier meditación sea revertir este estado a uno de tranquilidad y quietud.
¿Cuál es la mejor forma de calmar la mente? La mayor parte de los manuales de meditación de todas las tradiciones, aconsejan enfocarse en la respiración a través de la cuenta de 1-10, 1-8, 1-4 o alguna variación, o a través de la concentración sobre un objeto o pensamiento en particular con exclusión de todo lo demás. Este tipo de práctica preliminar puede ser muy útil y yo mismo empecé de esa manera, pero pienso que es innecesario al iniciar la meditación sigílica. Si se practica adecuadamente, la meditación sigílica debería calmarte desde el principio. La mayor parte de nuestra agitación viene del aburrimiento y la impaciencia, pues la mente siempre está buscando una estimulación constante. Quiere descubrir algo nuevo, o sentir algo bueno y si no hace ninguna de las dos, se vuelve inquieta, bombardeándonos con pensamientos. Pero cuando le das algo aburrido sobre lo que enfocarse, es verdad que finalmente se calmará y empezará a disfrutar de la quietud, aunque ¿por qué no darle algo interesante desde el principio? Este es uno de los beneficios de la meditación sigílica – si estás interesado en los sigilos, concentrarte en un sigilo abrirá inmediatamente tu mente a un estado de calma y concentración.
Para experimentar con esto, haz un sigilo de las letras de tu nombre. A continuación convierte tu nombre en un mantra sigílico. Por ejemplo, si tu nombre es Todd Benson, podrías teóricamente hacer un sigilo que se parezca a este:


Después convierte tu nombre en:

To enbos denesod ebnebos

Después coloca el sigilo ante ti y míralo mientras recitas el mantra. Puedes recitar el mantra en conjunción con la respiración, o independientemente de ella, y podrías usar un rosario para mejorar tu concentración si lo deseas. Sea lo que sea lo que hagas, no obstante, deberías seguir mirando el sigilo y enfocándote en él con exclusividad. Si vienen pensamientos a tu mente – y lo harán – recuérdate que tu pensamiento está solo en el sigilo, y calmadamente tráelos de vuelta a la tarea entre manos.
El uso de un mantra y un rosario ayudará a integrar las partes lingüísticas y físicamente sensibles de tu mente a la meditación en sí, pero hay unas cuantas otras cosas que deberías tener a tu disposición para obtener resultados en la sesión. El uso de luces de colores e incienso (o quemadores de aceite) es particularmente beneficioso, e iré en mayor detalle de estos en alguno de mis otros libros. Suficiente es decir por ahora que si tienes un aroma placentero durante tu meditación, y si la habitación está bañada en luz de colores, tu mente se deslizará con mayor facilidad dentro de un estado meditativo que si no lo estuviera. La sesión de meditación sigílica es como una evocación a este respecto. Mientras la haces, la mente pasará a través de diferentes fases, llegando finalmente a la “penetración”, que es donde el sentido y significado inherentes al sigilo empezarán a aparecer en la mente en la forma de sensaciones, imágenes, conceptos, sonidos, etc. Querrás anotar estas diferentes cosas – especialmente al principio de tu práctica – y será de ayuda tener un dispositivo de grabación durante la sesión para que puedas decir las impresiones en voz alta y referirte a ellas posteriormente. Muchas personas encuentran que las impresiones que surgen de un sigilo, algunas veces se olvidan una vez finalizada la sesión, aunque se recuerdan al escuchar la grabación. Y como con cualquier práctica mágica, siempre es aconsejable mantener un diario. En tu diario puedes anotar todas las impresiones que hayas tenido, así como dibujar representaciones visuales de ellas. Si eres músico, también puede que quieras recordar melodías, letras o tipos de sonidos que ocurran durante tu meditación, todo lo cual puede ser registrado en tu diario.
Una vez la sesión haya finalizado, deberías levantarte lenta y atentamente, manteniendo el mismo estado de mente que en la meditación. Después podrás escribir los aspectos relevantes de la meditación y escuchar tu grabación para llenar los huecos. Puede que también quieras hacer una redacción posterior más pulida, pero sea lo que sea que decidas, siempre es una buena idea mantener un recuento estructurado y secuencial de tus viajes, incluso aunque nunca vuelvas a leerlos, porque el mismo acto de hacerlo les añade un peso en tu mente inconsciente que hará el acto más poderoso.

Fases

En la meditación sigílica, te desarrollarás constantemente y tal desarrollo sucede al pasar a través de diferentes fases. Aquí daré un breve listado de estas fases y el orden en el que comúnmente aparecen, pero ten en cuenta que tu experiencia puede diferir. Estas fases siguen una progresión lógica pero la realidad no siempre es lógica, y no siempre sigue un sendero predeterminado, por supuesto, así que tómate estas fases como posibles postes guía más que como un paradigma absoluto. El valor de conocer dichas fases es que pueden darte una idea de cuánto has progresado, así como servirte de inspiración para ir más allá y en mayor profundidad. No obstante, ninguna de estas fases constituye la meta real de la meditación. Simplemente se relacionan con la manera en la que la mente se concentra más y más y entra en nuevos estados de consciencia.
También recomendaría no intentar forzar el paso de una fase a otra. Cuanto más activa es tu mente consciente, menos activo será tu inconsciente, lo cual dificulta más que ayuda a la meditación. Es mejor ir a través de la práctica consistente y mecánicamente, no deseando que ocurra realmente algo (si es posible) y no intentar forzar o hacer que algo suceda. Tu actitud debería ser como la de alguien que enciende una TV en un canal aleatorio y se sienta frente a él, sin otra preocupación que la de anotar lo que se muestra en él.

Fase 1. Distracción

La fase inicial es de distracción. Aquí, te encontrarás contemplando el sigilo en cierto grado, mientras que los pensamientos continúan recorren la mente. Generalmente, este estado empezará a hacerse más lento en la medida en que continúas con la meditación. No hay forma de evitarlo al principio, y se le debe permitir a la mente calmarse por su cuenta. Una manera de marcar tu progreso es ver lo rápido que cambias desde la distracción a la siguiente fase, la de foco.

Fase 2. Foco

Aquí, los pensamientos todavía pueden estar presentes, pero son mucho más silenciosos y menos intrusivos. La Imagen del sigilo, o el mantra sigílico, empieza a convertirse en el escenario central, acompañados por un sentido de calma e interés placentero. Más que deleitarse en el flujo de pensamientos, la mente se deleitará en la imagen del sigilo, y el deseo de experimentar el significado del sigilo crecerá. En este punto puede que también notes otras sensaciones tales como una sensación flotante en el cuerpo, sensaciones de hormigueo y si tus ojos están abiertos, puede que empieces a ver el sigilo deformándose o manchas de colores y luces “alrededor” de él. Estas son buenas señales, ya que la mente está dejando su modo normal de funcionamiento y entrando en algo más profundo y mágicamente potente.

Fase 3. Impresiones

En un cierto punto después de profundizar el foco, el sigilo pasará de ser un objeto abstracto a ser un “punto de acceso” a nuevas percepciones. Es difícil para mí describir lo que ocurre exactamente aquí, pero es como si la mente se abriera al sigilo a través de la toma de una nueva postura energética, o que los poderes inherentes a la mente cambian y se concentran en la apertura al sentido del sigilo. Diferentes aspectos de lo que significa el sigilo se harán patentes en este momento, aunque puede que inicialmente no tengas idea de cómo se relacionan. Las imágenes empezarán a entrar en la mente – algunas vívidas, algunas oscuras – junto con nuevas sensaciones, ideas, pensamientos, etc. Es muy similar al estado entre la vigilia y la ensoñación, donde la mente parece divagar hacia ninguna dirección real, solo que en este caso las impresiones que vienen están únicamente relacionadas con el sigilo. Enfocarse en el flujo de imágenes y percepciones de la mente de una forma general, sin concentrarse en nada específico. Si algo parece particularmente digno de valor, dilo en alto para que el dispositivo de grabación lo capte, y después sigue adelante.
En este momento también puede ocurrir una sensación o impresión “subyacente” continua a través de toda la sesión. Esta es una sensación o conocimiento que está más allá de las impresiones cambiantes, y podría ser descrito como una toma de consciencia intuitiva del sigilo como una totalidad. Puede ser una sensación de belleza, nostalgia, paz, tristeza, ansiedad, temor, etc., o algo indescriptible. No todas las meditaciones sigílicas poseerán esta corriente subterránea, pero es un buen barómetro del significado del sigilo.

Fase 4. Expansión

Aquí las cosas empiezan realmente a suceder. Conforme las impresiones empiecen a hacerse más y más vívidas e intensas, la mente cambiará de nuevo de tal manera que el mundo externo parecerá “haber enmudecido” o “haberse desvanecido”, mientras que la mente siente que se ha expandido o hecho más grande. Todavía serás consciente de la habitación en la que estás, de tu cuerpo, etc., pero no se sentirán tan presentes como antes. Por el contrario, el flujo de las impresiones del sigilo se volverá predominantemente alto y aumentando en intensidad, llenando finalmente toda la mente. Más que sentir como si la mente habitara el cuerpo, el cuerpo se sentirá como habitando en la mente, junto con la habitación y todo lo demás. La mente, a su vez, se sentirá vasta, brillante y clara y las imágenes que se dan en su interior pueden empezar a enlentecer y tomar una forma definida, dejándote con un tipo de “sueño despierto”. Es importante mantener el enfoque sobre el sigilo/mantra durante esto, y no dejarse atrapar en la nueva perspectiva, porque si empiezas a concentrarte demasiado intensamente en las sensaciones e imágenes en lugar del sigilo entonces, la mente puede deslizarse hacia un estado onírico o podrías encontrarte retornando a la fase 3, fase 2 y por último, la fase 1.
Esta es la última fase que implica obtención de información a partir del sigilo. Las restantes dos fases son anomalías interesantes que ocurren después de la fase 4, pero no añaden ningún beneficio significativo.

Fase 5. Identificación

Después de permanecer en la fase de expansión durante algún rato, algo extraño sucede: el sigilo dejará de convertirse en el objeto de tu enfoque y, por el contrario, se sentirá como si fuera tu yo real. Nuestro sentido de identidad no es algo que esté restringido a nuestra mente o cuerpo, y aquí se localiza en el sigilo en sí, como si el sigilo fuera su centro real. Tomando el sigilo como el centro de la identidad, las diferentes impresiones asociadas con el sigilo se experimentarán como si surgieran de uno mismo en lugar de en uno mismo o a uno mismo, y la percepción del cuerpo y el mundo externo puede cesar por completo.

Fase 6. Abstracción

Como la identificación con el sigilo es impulsada más y más, finalmente la identidad desaparece. Entonces se dará un estado muy extraño en el que la mente parece haber disuelto todas las relaciones entre los diferentes elementos de la experiencia, dejando solo una oscura mancha de sensaciones e imágenes. El sigilo todavía está presente, pero no está ni “aquí” ni “allí”, y lo mismo sigue para el flujo de imágenes.
Más allá de esto, la meditación ya no es meditación sigílica, ya que el sigilo se disuelve junto con otras experiencias. El dormir, o un estado de inconsciencia, sobrevienen, y si estás sentado recto en este punto puedes dar cabezadas o finalizar por completo y de forma inadvertida la sesión, sorprendiendo tu cuerpo y mente de vuelta a su estado de vigilia normal.
Si tu sigilo está basado en un espíritu u otra entidad en lugar de en información en bruto, también estas fases serán de alguna manera diferentes en su foco general. Las fases de expansión e identificación, por ejemplo, ocurrirán tal y como se han descrito, solo que se darán en el contexto de un diálogo con el espíritu, o de identificación con él. No obstante, estos tipos de experiencias pueden recrearse en el contexto de la evocación, siendo la misma un método mucho mejor y más consistente cuando se trata de otras entidades.

Pensamientos Finales

Si nunca has practicado magia antes y no conoces su realidad, podría entender por qué una práctica como esta te pudiera parecer irracional. En la superficie no hay un vínculo causal entre el sigilo que uno hace y la cosa sobre la que se desea meditar. Si yo, digamos, tomo un elemento de la tabla periódica, hago un sigilo a partir de él, después medito sobre el mismo, no hay una razón perceptible de por qué mi meditación debería tener algo que ver con ese elemento. Podría estar simplemente imaginando cosas sobre ese elemento usando un nuevo método como este, pero la verdad de dicho elemento y mi mente permanecen separadas y distintas.
Sin embargo, hay algunas cosas a considerar:
Primero, si los fenómenos psíquicos son reales, lo cual demostraría que puede haber un vínculo entre la mente y algún objeto sin requerir una base material obvia. Los gobiernos de EE UU y la URSS gastaron millones de dólares en la investigación del uso militar de los fenómenos psíquicos, y no lo habrían hecho si no hubiera algunos resultados comprobables y repetibles. También ha habido muchos estudios de los fenómenos psíquicos de organizaciones no gubernamentales, y si estás interesado puedes investigarlo. Si la información está ahí y si es correctamente interpretada, los fenómenos psíquicos son un hecho. Puede que no sepamos cómo funcionan, pero estás ahí, y cualquier modelo de la consciencia humana que no tenga en cuenta el poder psíquico y no físico, no puede ser un modelo perfecto.
En segundo lugar, a un nivel cuántico, hay una profunda conexión entre cosas que no es inmediatamente evidente a partir de su observación. Soy de la opinión de que cuando la consciencia sea finalmente modelada y explicada, se prestará más a una teoría panpsíquica del universo que al frecuente paradigma materialista. Por supuesto, podría estar equivocado, pero si el panpsiquismo es más adecuado, significaría que la materia y la mente no son dos cosas distintas, y que la mente es integral para el universo a gran escala más que ser meramente un epifenómeno que flota como crema sobre la superficie de ciertas disposiciones materiales. No tenemos bastante información, científicamente hablando, para estar completamente seguros de lo que es el cosmos, y, como tal, deberíamos mantener nuestras mentes abiertas a cualquier evidencia que se presente. Estas prácticas darán resultados si crees en ellas o no. Por lo tanto, hay una gran cantidad de valor en ellas, porque en la medida en que progreses serás capaz de ver la mente recibiendo información y provocando efectos, que no sería capaz de hacer a través de medios materiales normales.
En tercer lugar, ha habido muchos estudios hechos sobre los fenómenos psíquicos (psi), y aunque ha habido buenas críticas sobre la metodología de dichos experimentos, creo que un estudio imparcial de la información disponible mostrará que hay elementos de evidencia que un paradigma materialista no puede explicar. Un nuevo modelo debe surgir. Y la magia, sostengo, no es nada más que fenómenos psíquicos – aunque uno interactúe con entidades no materiales, en ocasiones.
Como cierre, pon a prueba la práctica. En pocos meses creo que verás resultados definitivos, si no antes. También es mejor practicar estas formas de meditación mano a mano con evocaciones regulares y uso de los sigilos en magia. Este tipo de meditación es beneficiosa, pero no es central. Aumenta nuestra habilidad para actuar y percibir de forma no local, pero no es necesariamente el mejor método en todo caso. Debería ser considerada como una herramienta entre muchas. Sin embargo, la consistencia es la clave: si la intentas varias veces y nada ocurre y entonces te rindes, no lograrás nada. Se necesita tiempo para enseñar y entrenar a la mente para que esté aquietada, e incluso más tiempo para enseñarla a ver más de lo acostumbrado. Aun así, los beneficios lo valen. Ya verás.
También hay muchos aspectos sobre la práctica de la meditación que no he abordado. Te recomendaría algunos libros básicos sobre la meditación para hacerte una idea de cuál es la mejor manera de hacerla y de superar los problemas cuando surjan. Solo he arañado la superficie de las cosas, y cualquier verdad sobre calmarse y desarrollar la penetración que se encuentre en este libro, podrá encontrarse en otros libros.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace: