domingo, 19 de febrero de 2017

Robando el Fuego del Cielo VII

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XII. El Alfabeto del Deseo

El dibujo automático fue una de las principales herramientas mágicas de Spare, pero esto es natural ya que él en primer lugar y principalmente era un artista, tanto de profesión como por predilección. Una persona con menos talento artístico podría no ver el dibujo automático tan atractivo como para querer tomarlo en serio. Un hechicero más verbal podría sentirse más feliz si se especializara en la escritura automática, enseñando a su inconsciente a enviarle sílabas pertinentes a través de sus dedos escribiendo libremente, expresando sus profundos poderes a través de nombres, hechizos y mantras resultantes. Y un hechicero músico podría descubrir potentes ritmos, melodías y rimas jugueteando con su instrumento mientras visualiza su sigilo. Lo importante para el ego es quedarse fuera, dando al inconsciente reino libre para así poder hacer su significado perfectamente claro.

El dibujo automático, no obstante, tiene otro propósito, uno importante incluso para aquellos de nosotros cuyas limitaciones artísticas nos impiden algo más sofisticado que garabatear. Dicho de forma simple, el dibujo automático es la mejor herramienta que podemos usar para empezar a diseñar nuestro alfabeto del deseo.

El “alfabeto del deseo” es el nombre que Spare da a la colección de símbolos o “letras sagradas” que todo hechicero que persista con este método debe al final diseñar. Cada “letra” (realmente una ideografía) representa un poder, o como Spare lo llamaba, un “principio Sexual”(1), una estructura inconsciente o una variedad de energía que el hechicero reconoce o desea reconocer dentro de su psique profunda. La letra actúa como una forma de designar la naturaleza de esta fuerza, incluso mientras la mente racional se deja en la oscuridad. Animando a su psique profunda a diseñar este alfabeto, el hechicero crea su propio sistema personal de símbolos, imágenes compactas que puede usar para invocar al poder para cambiar su consciencia o cargar sus sigilos. Y ya que estos glifos vienen directamente del propio inconsciente del hechicero, están mucho más íntimamente conectados con él que los símbolos de los sistemas tradicionales, haciéndole más fácil elevar los poderes para hacer su trabajo.

Al principio, el hechicero encontrará sus letras casi por accidente. Digamos, por ejemplo, que desea simbolizar la relación del individuo con el Absoluto. Para este fin escribirá su deseo en una sentencia compacta, convirtiéndola en un sigilo alfabético, lo cargará y después empezará a crear dibujos automáticos mientras permanece sobre esta figura. Conforme hace dibujo tras dibujo verá varios seres y escenas dentro de las líneas, algunos preñados de significados apropiados, otros más bien banales. Finalmente, sin embargo, verá una figura que tipifica el juego de poder que desea significar, y esta será la base de su letra. Esta figura probablemente será lineal, como un carácter en un alfabeto, y puede encontrarla en todo lugar en la red de líneas que es el fundamento de su dibujo. Puede estar en el tocado de una mujer, en el encuentro de dos rostros, o como parte de una maraña de líneas por lo demás sin sentido. Lo que debe hacer es resaltarlo tan a propósito como pueda y extraerlo del dibujo como totalidad, refinándolo hasta que sea una letra utilizable.

En esto, no obstante, hay algún peligro. El inconsciente es muy sensible a los símbolos que él mismo diseña, y  por ello el hechicero debe asegurarse de que cualquier carácter que use, signifique lo mismo para su inconsciente que para su ego.

Por ejemplo, recuerdo una vez en la que yo estaba intentando simbolizar un poder en particular y mi atención estaba adherida a este arreglo de líneas (Glifo 1). Parecía apropiado, pero no lo bastante unificado, así que lo redibujé como esto (Glifo 2) y también como esto (Glifo 3). Por lo que tenía que elegir.


Al principio escogí (Glifo 3). Quizá atrajo a mi innato sentido de la agresión. Desafortunadamente, en pocas horas la agresión se infló en arrogancia, después se colapsó en vergüenza. Una consulta con el I Ching me puso en lo correcto. (Glifo 2) estaba bien, (Glifo 3)

Era pura arrogancia.

Así descubrirás lo útil que es estar bien entrenado con el I Ching, Tarot o algún arte similar, para ser capaz de obtener una evaluación independiente de lo que tus letras representan realmente. Por supuesto que la competencia en la adivinación solo viene a aquellos que trabajan con ella durante varios años, pero de todas formas debería llevarle a alguien que acaba de empezar con la magia varios años alcanzar la fase de las letras sagradas. Que todo neófito, entonces, se asegure de dedicar una porción de su creencia libre a ganar habilidad con los oráculos. No se arrepentirá.

Otro punto de precaución: asegúrate siempre de complementar cualesquiera poderes que simbolices con sus necesarios opuestos, esto evitará que tu lenguaje personal crezca demasiado desequilibrado. Si descubriera mi letra para el poder de la 'Victoria en el Conflicto' y me adelantara a usarla en la hechicería sin encontrar primero las letra para 'Equilibrio' y 'Perspectiva', la preponderancia de la energía Marcial podría destruirme. Mi gran interés en ella podría hacer que saliera de mi inconsciente y se manifestara en mi experiencia. Sin las otras para equilibrarla, yo estaría en peligro de una obsesión seguida por el desastre personal.

Por la misma razón, si una persona está sesgada de alguna forma, digamos por preferir el 'intelecto' a la 'emoción' o la 'intuición' (o cualquier otra cosa –las palabras fallan), entonces debería asegurarse de que estas tendencias no distorsionen su alfabeto del deseo. Incluso aunque difícilmente las use alguna vez en esta encarnación, las letras para emoción e intuición deberían estar ahí, por si acaso, y recordarle también que es un especialista y todo no es un asunto de lógica.

Por supuesto, los sistemas tradicionales dirigen el problema de las tendencias insistiendo en que sus estudiantes asimilen un amplio espectro de símbolos, equilibrados estos en un esquema geométrico como el Árbol de la Vida o la Rueda de los Cielos. Que la técnica que ofrecemos en Robando el Fuego del Cielo no puede asegurar dicho equilibrio, lo admito, es su gran punto débil, porque el peligro de la unilateralidad psíquica es muy real cuando trabajas una magia solitaria como lo es esta. La única solución que puedo ofrecer es que aprendas un sistema como la Qabalah en un sentido intelectual, entiendas las bases que tratas de cubrir, y después te asegures de cubrirlas todas por ti mismo (de una forma u otra) mientras haces evolucionar tu alfabeto del deseo.

La Qabalah también sirve como un tipo de lingua franca entre los ocultistas, y como es la base simbólica para el Tarot, una herramienta digna para la adivinación, si no tienes la intención de marcar el Árbol de la Vida en tu aura, aun así es digna de estudio.

(1) Uno de los aforismo de Spare era que “Todas las cosas fornican todo el tiempo”.

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domingo, 12 de febrero de 2017

Robando el Fuego del Cielo VI

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

X. Un Breve Vistazo a la
Conjuración Avanzada

Con la técnica de los sigilos dinamizada por la libre creencia, completamos el primer nivel de nuestra magia, aunque sea más bien elemental. Hay mucho más, mucho de lo cual es (aunque no todo) invención de nuestro amigo Spare. Aunque él nunca publicó todos los detalles, insinuó un completo nivel superior de trabajo, y cuando combinamos estas insinuaciones con los escritos de su biógrafo, Kenneth Grant, podemos sintetizar un sistema de gran poder. Pero esto también implica considerable riesgo. Mientras que el operador competente puede llevarlo tan lejos como se atreva, el incompetente puede meter la pata justo dentro del manicomio, la cárcel o su tumba. Las palabras clave aquí son meter la pata, queriendo decir que no se debería continua hacia una fase avanzada hasta que se esté completamente familiarizado con la de principiante. E incluso después de que tengas algo de experiencia mágica, todavía debes tener cuidado en tomarte tu tiempo, porque si te apresuras podrías tropezarte con algo desagradable. Nuestras mentes inconscientes están llenas de serpientes –miedos e iras que difícilmente sabemos que tenemos– y hasta que los agitas y remueves nunca sabrás sus verdaderas naturalezas y poderes. Este sendero funciona. Hay poder aquí, y cuando hay poder, la oportunidad para la destrucción es tan buena como para la creación. Es decir, si lo dejas al azar. Si te tomas la molestia de hacerlo bien, puedes tejer tu camino entre tus agujeros negros y finalmente emerger en la fuente de toda creación, cada una de tus serpientes esperando recibir tus órdenes. Si eres descuidado, puedes destruir tu alma.

Nuestra técnica avanzada para  conjurar recuerda a la magia tradicional en que el hechicero distingue muchos diferentes tipos de poder disponibles, los viste a cada uno con su propio símbolo y nombre, y después los llama cuando los necesita a través de la meditación, la salmodia (mantra), la danza e incluso la actividad sexual. Nuestro método se difiere de la magia tradicional en que el hechicero no formula conscientemente su propósito durante la operación, sino trabaja para atraer el poder de una forma cruda e inarticulada y lo usa para dinamizar un sigilo –todo el tiempo haciéndolo lo mejor que se pueda para evitar pensar en lo que realmente quiere. Y a diferencia de las escuelas tradicionales de hechicería, aquí no hacemos intento alguno de estructurar los poderes de 'ahí abajo' en un arreglo universal. Un hechicero usando este sistema simbolizará los poderes tal y como los encuentre, tanto en sí mismo como en el mundo que le rodea, y cuando encuentre patrones y estructuras en su arreglo, ese será un descubrimiento solo para sí mismo, una propina interna sobre cómo su alma se conecta a la Mente de Dios.

Finalmente, nuestro sistema difiere de la hechicería convencional en que las imágenes reales que el hechicero usa para simbolizar el poder no tienen un origen tradicional, sino son productos de su propia mente inconsciente. Él no toma sus símbolos de la mitología, el folclore o la especulación filosófica, sino en vez de ello, la tarea de diseño y nomenclatura se vuelve hacia su propia psique profunda. Austin Spare perfeccionó una técnica para alentar al inconsciente a expresarse a sí mismo de esta forma, y la llamó “dibujo automático”.

XI. Dibujo Automático

El dibujo automático es un método para extraer contenidos inconscientes desde las profundidades y solidificarlo con papel y tinta, permitiendo así al artista sujetarlos al escrutinio de su razón y voluntad. Spare dio su más clara explicación de este método en un ensayo llamado “Automatic Drawing”, que escribió con su protegido Frederick Carter e incluyó en el primer número de la revista Form (Londres, 1916). Spare y Carter resumieron la técnica así:

Un esbozo “automático” de líneas retorcidas y entrelazadas permite al germen de idea en la mente subconsciente expresarse, o al menos sugerirse a la consciencia. A partir de esta masa de formas procreadoras, llenas de falacia, un débil embrión de idea puede ser seleccionado y entrenado por el artista hasta un completo crecimiento y poder. Por este medio se puede recurrir a las más insondables profundidades de la memoria, y los manantiales del instinto aprovechados.

Para Spare, las “más insondables profundidades de la memoria” tienen su parte más baja en el seno del Absoluto, alcanzando así la raíz de toda existencia, y desde los “manantiales del instinto” vienen todos los poderes que podríamos necesitar para hacer nuestras voluntades. Con el dibujo automático el hechicero da a su psique profunda una oportunidad para describirse a sí misma en sus propios términos, y sin la interferencia de su ego. Una vez el hechicero reconoce sus insinuaciones, puede dibujar conscientemente los detalles necesarios para poner sus poderes a completa exposición visual, especificando su naturaleza y función para los propósitos de la hechicería, aun cuando se les ahorra la rigidez de una definición verbal.

















Dos dibujos automáticos de
Spare, de Automatic Drawing

















El dibujo automático es una de las prácticas psíquicas más fáciles, y relativamente (1) seguras en la medida en la que el operador no tenga miedo de su propio yo. “Los peligros de esta forma de expresión vienen del prejuicio y la inclinación personal de naturalezas tales como las fijadas a la convicción intelectual o la religión personal (intolerancia). Estas producen ideas de amenaza, desagrado o miedo, y se vuelven obsesiones”. Por ello el cristiano que descubre que dibuja diablos empezará a temerse a sí mismo; el pagano simplemente se divertirá –o se sentirá advertido, de todos modos. Pero entonces el diablo-temor y el dogma son la sustancia principal de Ni lo Uno-Ni lo Otro, y deberían haber sido devorados para el tiempo en que el hechicero empiece el trabajo de este nivel.

Antes de que el hechicero pueda empezar a dibujar, primero debe liberar su mano del control de su conocimiento crítico consciente. Debe empezar enseñándola a dibujar por sí misma, llenando página tras página con líneas retorcidas y formas simples (árboles, caras, etc.) que salgan a partir de ellas. “La Mano debe ser entrenada para trabajar libremente y sin control, por la práctica de hacer simples formas con una línea continua implicada sin reflexión posterior, esto es, su intención debería escapar justo a la consciencia”. Las líneas del hechicero deberían danzar a lo largo de un garabato, buscando siempre un nuevo espacio, nunca convirtiéndose en espirales autoencerradas.

Una vez su mano pueda trabajar por sí misma, el hechicero está preparado para empezar. Debería decidir qué karma o poder quiere representar, después diseñar un sigilo alfabético que exprese este deseo. Lo reprimirá de la forma usual, creando el deseo de dibujar el poder orgánico. Después entrará en un estado de vacuidad, se concentrará en el sigilo y dejará que su mano empiece a dibujar. Su deseo por conocer el poder, disuelto en el sigilo, buscará el poder y le hará expresarse a través de su mano independiente. “El dibujo debería hacerse permitiendo a la mano correr libremente con la menor deliberación posible. A su momento se descubrirá que los trazos evolucionan, sugiriendo conceptos, formas y teniendo finalmente un estilo personal”. Una vez estas formas sean obvias, el hechicero puede mejorarlas a través del dibujo deliberado, pero siendo siempre fiel a la sugerencia original, no permitiendo nunca que ningún prejuicio dogmático distorsione sus dibujos. “La Mente en un estado de olvido, sin deseo hacia la reflexión o persecución de sugestiones intelectuales materialistas, está en una condición para producir dibujos exitosos de las ideas personales de uno, de significado y sabiduría simbólicos”.

(1) Relacionado con la evocación, o incluso la proyección astral.

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sábado, 4 de febrero de 2017

Robando el Fuego del Cielo V

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)


IX. La Gracia Salvífica del Fallo,
los Peligros del Éxito

Así que tenemos la técnica que Austin Spare dio para el estudiante principiante de hechicería. Antes de que continuemos con la hechicería para los más avanzados, deberíamos echar un vistazo a lo que sucede en el caso de éxito o fracaso cuando se conjura, y las formas en que podemos evitar ciertas trampas antes de que nos dejemos caer en ellas.

Realmente, el fallo a menudo no es un problema real. Nada sucede, por supuesto, pero usualmente se puede vivir con eso. Con la reflexión el hechicero a menudo se dará cuenta de que su deseo estaba un poco más allá de él de todos modos, como el deseo de un hombre sin dinero que conjura para ganar el amor de la bella hija de un hombre rico. Incluso si pudiera conseguir su corazón, su felicidad a largo término se haría más difícil, y probablemente sería desgraciado antes de que acabara el año. Pero él lo sabría desde el principio, al menos subliminalmente, y por ello su creencia estaría en desacuerdo con su voluntad y deseo. Spare nos dice que voluntad, deseo y creencia deben estar unidos para que la magia tenga éxito, y a partir de mi ejemplo, de todos modos el hechicero puede estar mejor si falla cuando no lo están.

Es cuando tenemos éxito que nuestras mismas pieles pueden estar en peligro.

El peligro del éxito viene cuando el hechicero tiene una noción errónea de las dinámicas del Destino. Las acciones mágicas tienen reacciones justo como las acciones en el mundo físico, y un resorte espiritual puede ser tan incapacitante como un cable que se rompe a toda velocidad y te corta la pierna.

La naturaleza de este juego de acción y reacción puede ser bellamente descrita en términos de la física convencional. Para este ensayo, de todos modos, nos confinaremos a tres principios generales: 1) resistencia en el circuito, 2) inercia y 3) descarga de energía. Puede haber otros tan importantes, pero estos tres dan una buena imagen de las cosas que pueden torcerse después de una conjuración exitosa, y cómo dicho infortunio puede evitarse.

1) Resistencia. Ningún circuito eléctrico es perfecto. Excepto a temperaturas cercanas a cero, el movimiento de los electrones genera calor, poder que se pierde en el aire. Este tipo de resistencia interna también se aplica a la hechicería. En cualquier momento que intentes influir en el mundo externo, incluso si esperas pagar por cualquier cosa que esperes conseguir, perderás un poco de algo. Conseguirás lo que quieres, pero no será indoloro por completo.

Por ejemplo, un hechicero que conozco posee una tienda minorista. Con el fin de acelerar su negocio, hizo una vitrina con un talismán ceremonialmente cargado escondido en medio de ella. El tráfico a través de su tienda aumentó dramáticamente, pero también lo hizo su nivel de robos. Hizo mucho más dinero que el que habría tenido sin el talismán, pero no tanto como el que habría podido tener.

2) Inercia. La inercia en hechicería no es la misma que la inercia en la física, pero está lo suficientemente cerca para usar la palabra, especialmente ya que no conozco otra que se adecue. Para nuestros propósitos aquí, inercia significa que lo que la magia une permanece unido hasta que la magia lo libera, y su efecto es más evidente en los asuntos del corazón. Si conjuras un amor inmortal para siempre en John Doe, te encontrarás atado por el amor inmortal de John para siempre, aunque solo necesites una semana para darte cuenta de que detestas al bastardo. La energía que lo trajo a ti lo mantendrá contigo –a menos, por supuesto, que vuelvas a tu psique profunda para invocar la energía de la desunión y la dirijas contra tu relación. El problema con esto es que una vez la desunión empiece, puede ser difícil de detener y nosotros mismos realmente solo somos nudos y marañas de Luz, bastante fáciles de desenredar. Si maldices tu unión, maldecirás una parte de ti mismo, y puedes acabar perdiendo tu figura, tu rostro, o incluso tu mente antes de deshacerte de él.

Una alternativa igualmente bochornosa es conjurar solo para sexo. El problema aquí es que todo lo que conseguirás será sexo. Incluso si la magia te trae a tu alma gemela, tu único y solamente tuyo amor. Exacto, todo lo que conseguirás será sexo, y nunca oirás de él/ella de nuevo después de esa única maravillosa noche.

La solución aquí es no enviar energía para atraer a otra persona, sino usar tu poder para hacerte atractivo para otras personas en general. De esta forma no estarás intentando obligar a alguien, sino hacerte irresistible, y así mantendrás el derecho para elegir y escoger, para seguir el amor a dondequiera que tu voluntad pueda conducir. 

3) Descarga de energía. Las dinámicas de la descarga de energía son relevantes cuando un hechicero maldice a otra persona, y también cuando un hechicero conjura para hacerse rico.

Cuando un hechicero invoca poder para una maldición, la energía está destinada a separar todos los componentes contradictorios dentro de la personalidad de un enemigo. La maldición es un paquete de miedo, ira y confusión diseñado para enconarse en la psique de la víctima hasta que enferme o se vuelva loco. El peligro viene cuando la 'víctima' está más en equilibrio con su vida de lo que lo está el hechicero con la suya. Entonces la fuerza no encontrará mal con el que alimentarse, y retornará al pobre tonto que la conjuró y se dará el festín con él. Cuando la víctima es esencialmente inocente y el hechicero esencialmente corrupto, el poder fluye donde el trabajo sea más fácil y el hechicero saborea su propio veneno.

La mejor alternativa aquí sería simplemente no maldecir en absoluto. Puedes usar el poder mágico para autoprotección o para  defensa en caso de ataque, pero nunca será cosa de sabios iniciar hostilidades. Incluso el hechicero más negro tiene su propósito en el flujo del Destino, y si lo viola, el Destino tratará con él a su propia manera. A menos que alguien realmente te ataque, harás mejor en recordar tus propios negocios y dejar el mantenimiento de la paz psíquica a Dios.

El concepto de poder descargándose a lo largo del sendero de menor resistencia también se aplica a la hechicería hecha para producir abundancia material. La resistencia aquí no es la resistencia interna mencionada antes, sino en su lugar un producto de esa ley universal de la naturaleza: No Puedes Conseguir Algo Por Nada. No es calor residual, es el Departamento de Cuentas Cósmicas, y funciona como esto:

Si usas magia para sorber riqueza del mundo, fluirá desde la fuente disponible más cercana –tú y aquellos a los que amas. Si no tienes nada de valor para contribuir voluntariamente (digamos una habilidad o unas acciones comerciales), entonces el efectivo vendrá de cualquier cosa que esté a mano, indiferentemente de tus esperanzas y sueños. Las dos formas clásicas de 'éxito' aquí son las que resultan en liquidaciones de seguros y herencias. Las herencias implicarán la muerte de alguien querido, las liquidaciones de seguros la muerte o un daño sobre tu propia persona.

Una vez mantuve relación con un hechicero, un adepto por lo menos, que realizaba magia para conseguir dinero y recibió grandes cantidades en dos ocasiones diferentes. La primera vez iba en su moto y tuvo que frenar en pleno tráfico sobre una mancha de aceite. Su compañía de seguros fue bastante generosa. En la segunda ocasión se ganó una hernia mientras levantaba una caja de lechugas y consiguió tener una buena operación y meses de compensación del seguro laboral. Parecía satisfecho no obstante con el intercambio, lo cual supongo que era su prerrogativa.

Pero esto no quiere decir que no deberíamos usar magia para hacernos más ricos. El problema viene cuando intentas conseguir riqueza sin producirla, por ello lo que deberías es usar la hechicería para obtener el conocimiento y habilidad necesarios para adquirirla por ti mismo. Ya sea que conjures habilidad con los ordenadores (PCs) o un ojo previsor sobre el mercado de valores, estarás usando tu poder para mejorarte en lugar de pedirle riqueza a Dios. Después cuando finalmente tengas éxito, tu ajuste a la nueva situación será tu única preocupación, en lugar de una visita sorpresa por el hombre del cobro cósmico, el músculo espiritual que irrumpirá en tu vida y te romperá las piernas emocionales.


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sábado, 28 de enero de 2017

Robando el Fuego del Cielo IV

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

VIII. La Técnica de A. O. Spare para la Conjuración Elemental

Para conjurar con éxito, entonces, el hechicero que usa la represión debe sofocar su deseo para que se separe de su ego, y después dinamizarlo para que pueda llevar a cabo su misión. Y debe ser dinamizado, el simple olvido no es suficiente. Un neurótico sexualmente reprimido, por ejemplo, dinamiza a su demonio cada vez que su madre le pide que la lleve al cine el viernes por la noche. Nuestros deseos de corazón merecen tanto, que por ello necesitamos una manera de cargarlos con verdadera emoción. Por esto Spare recomendaba el uso del “principio Ni lo Uno-Ni lo Otro” para producir un tipo de energía a la que llamó “creencia libre”.

El principio Ni lo Uno-Ni lo Otro afirma que no hay verdad en ningún lugar que no esté equilibrado por una verdad igualmente opuesta en algún otro lugar, y solo hay perspectiva y circunstancia para determinar lo que parece más verdadero en algún momento dado. Para aplicar este principio a la conjuración, espera hasta que estés absolutamente seguro de que algo es cierto, después busca su opuesto(1). Cuando lo encuentres, has de oponerlo a tu 'verdad' y que se aniquilen lo uno a la otra tanto como puedan. Cualquier residuo deberías oponerlo a su opuesto, y así hasta que tu verdad se haya desmembrado y la pasión detrás de ella convertido en energía no dirigida –creencia libre. Aplicando el Ni lo Uno-Ni lo Otro podemos destripar las convicciones sin sentido que nos obsesionan cada día y usar el poder liberado para causar los cambios que deseamos.

Una vez generada la creencia libre, el hechicero debe enfocarla en su deseo sin permitir al deseo contaminar su pensamiento. Para lograrlo, Spare hizo uso de los sigilos –figuras lineales que el hechicero diseña para representar sus deseos. Los sigilos sirven como vías para que enfoque la creencia libre en sus deseos sin perturbar su sueño inconsciente. Al usar la libre creencia para quemar un sigilo en su imaginación, el hechicero empuja al poder a través de su psique profunda hacia la Mente de Dios, donde puede surgir cualquier inspiración o casualidad que pudiera requerir.

Pero su sigilo debe ser especial, no servirá cualquier diseño. Debe ser psíquicamente significativo incluso cuando no aporte indicación del deseo que representa, y por ello no podemos usar el simbolismo tradicional. Si, por ejemplo, un hechicero usara el símbolo astrológico del sol para designar su deseo de un salario superior, sería fácil para su mente seguir una cadena lógica que condujera a pensamientos de energía y oro, la sustancia y símbolo de la riqueza. En un abrir y cerrar de ojos él estaría hablando de su falta de él, derrotando su esfuerzo por reprimirlo. Por ello necesitamos una forma de diseñar sigilos que no recuerden a nada en absoluto.

Spare nos ofrece un método tan simple que puede incluso ser perfecto. El hechicero simplemente escribe su deseo en una frase concisa, elimina las letras duplicadas y después usa las restantes para hacer un diseño lineal. Si, por ejemplo, quería traer a casa un sueldo mayor, su frase podría ser: “Permíteme ganar más de Morten”, siendo Morten su jefe. Su sigilo podría parecerse a este:


Una vez el hechicero ha diseñado su sigilo, debe encomendarlo a la memoria. Debe estar tan firmemente ahí, que pueda evocarlo en su imaginación cuando sea que la libre creencia esté disponible para cargarlo.

Tan pronto como esté seguro de la forma de su sigilo, el hechicero debe empezar a mantenerla tanto a ella como a su deseo fuera de su pensamiento. Simplemente no se permitirá considerarlos. En The Book of Pleasure Spare escribió que cuando un sigilo salta a la corriente normal de pensamiento del hechicero, debe echarlo deliberadamente, olvidándolo por un acto de voluntad. Esto lo activa por lo que “domina en el periodo inconsciente, su forma se nutre, se le deja apegarse a la subconsciencia y volverse Orgánico”. De esta forma su sigilo es plantado, preparado para ser regado con cualquier libre creencia que pueda verter sobre él.

Para realizar este riego en la práctica real, el hechicero debe entrar en un estado de vacuidad, generar libre creencia y enfocarla en la concentración sobre su sigilo.

La vacuidad es un estado de no pensamiento, un espacio limpio parecido a lo que hace un destierro. Aunque no menciona el destierro en The Book of Pleasure, Spare sugiere que la vacuidad puede producirse a través de largas caminatas, tenis, alcohol, mantras y posturas de yoga, incluso jugando en solitario –cualquier cosa que mantenga la mente consciente del hechicero en espera para que no obstruya su sigilo. También, podría yo añadir que la fuerte pasión convertida en libre creencia a menudo resulta en vacuidad, simplemente porque la libre creencia es tan intensa que no permite que ningún pensamiento coherente permanezca en nuestra mente. En dichos casos es imperativo que la energía se enfoque en un sigilo, si no se desmoronaría, volviéndose comida para el peor tipo de bicho mental.

Una vez lograda la vacuidad, el hechicero reunirá cualquier libre creencia que pueda y la usará para visualizar su diseño.

En el caso de la magia para el trabajo de nuestro hechicero, podría él encontrarse capaz de cargar su sigilo después de que su esposa le pregunte, “¿Cuándo vas a pintar ya la casa?” después de la decimoquinta vez. Lleno de resentimiento por su malhumorado tono, dejaría de jugar al béisbol y se dirigiría hacia el garaje, reconocería que su irritación es un poder apto para cambiarlo a libre creencia. Así conforme su ego se amortigua por el raspar de su espátula, considerará la manera abrasiva de su esposa. Una vez su irritación se haya desarrollado al máximo, se sentiría contrariado al recordar que había prometido pintar la casa, que había estado posponiéndolo desde el otoño pasado, y que el trabajo será más sudoroso a medida que el verano se hace más caluroso. Estas perspectivas contrarias se cancelarían la una a la otra en gran medida, pero quedaría un residuo: un fastidio hacia la casa por necesitar pintura después de todo. A esto opondría el hecho de que todo se deteriora, y si deseaba detener el deterioro tendría que suministrar una protección efectiva. Pero esto le dejaría con la inevitabilidad de la decadencia en sí misma, que es la base para el Primera Noble Verdad de Buda –que Todo es Dolor. Destruiría este estado de ánimo buscando lugares de placer a mano, mirando a un tulipán rojo fuego o al cielo azul oscuro, quizá vislumbrando incluso una minúscula gaviota desplazándose sobre altas brisas.

En este momento el fastidio de nuestro hechicero no tendrá base racional y la energía que ha generado resintiéndose de su esposa solo existirá como una potencia indiferenciada –libre creencia. Él puede enfocar esto en su deseo por un sueldo más elevado cerrando sus ojos, visualizando su sigilo y usándolo para llenarlo con poder. El sigilo debería arder brillantemente bajo este estímulo, al rojo vivo contra el brumoso telón de fondo, hasta que la libre creencia se apague y la irritación original esté cerca del olvido. Entonces el diseño se desvanecerá y el hechicero lo olvidará hasta que una nueva fuente de libre creencia se presente y lo llame para recargarlo. Continuará empapando con su libre creencia su sigilo hasta que Morten le de más horas extraordinarias, aumente las responsabilidades, o una oportunidad para aprender un trabajo de mayor sueldo. O quizá el hechicero se dará cuenta de que el trabajo debe fracasar, en cuyo caso abandonará el sigilo y elegirá un curso diferente contra su problema.

(1) El Ni lo Uno-Ni lo Otro funciona contra toda limitación, objetos materiales así como opiniones políticas y emociones del corazón. Si tu “verdad” es, por ejemplo, el hecho de que tu casa existe, simplemente mira por adelantado a través de los años, imaginando su lenta decadencia hasta que finalmente retorna a la tierra, aunque se necesite un glacial para triturarla.

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domingo, 22 de enero de 2017

Robando el Fuego del Cielo III

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

VII. Conjurando

Definiremos la conjuración como cualquier intento de usar poder 'psíquico' o 'espiritual' para provocar un cambio deliberado, sea en el yo del hechicero o en sus circunstancias. Por lo tanto la oración a una Deidad en la que se tiene 'Fe' es una variedad de conjuración, aunque una que ignoraremos aquí, en la que solo se requiere la devoción, y ninguna habilidad. En la hechicería la habilidad lo es todo, la fe muy poco y la perseverancia toma el lugar de la devoción.

Pero entonces ¿perseverancia hacia qué? Esto es, ¿por qué conjurar después de todo? Para ayudarte a hacer tu voluntad, por supuesto, cualquiera que esta pueda ser. Algunos ejemplos:

Si tienes un talento para la venta, pero odias conducir, conjura al demonio que hay en la raíz de tu aversión y fuérzalo a estarse quieto. Y mientras estás en ello, podrías dinamizar a tu espíritu de la memoria –lo mejor para recordar los nombres de tus clientes, sus números de teléfono y las virtudes de tus existencias comerciales.

Si eres un consumado político, pero nada orador, convoca a tu espíritu de la elocuencia, dinamízalo y úsalo para cargar talismanes a llevar cuando hables y escribas. Y quizá también podrías invocar los poderes de la perspectiva para que puedas ver a través de los ojos de las facciones que debes reconciliar, descubriendo las posiciones que sienten que deben mantener y formas en las que puedas persuadirlos a ceder en lo no esencial.

Si eres un atleta, conjura al espíritu que relajará tus tensos músculos para que se estiren en lugar de desgarrarse. Y también podrías buscar dentro de ti los poderes que te darán la agilidad, consciencia de las funciones corporales y estallidos de energía repentina que necesites para competir efectivamente.

Si eres un neurótico sexualmente reprimido, convoca al demonio de tu madre-instilada (o cualquier que sea) y golpéalo en la picota, después conjura a tu marchita sexualidad para que pueda ser alimentada, sanada y por otra parte animada a florecer.

En resumen, llama a los poderes que ayudarán a tu genio natural a emprender el vuelo, y aprisiona a los demonios que trabajan agarrando y tirando hacia su fango.

Pero cuando se mira de esta forma, la hechicería de ninguna manera parece hacer milagros en absoluto, siendo sino solo (como hemos dicho) una psicotecnología. Esta es una buena forma de contemplarla, pero incluso una psicotecnología puede ofrecer 'milagros' si puedes extender los límites de la “psique” bastante más allá. En teoría nuestras mentes inconscientes en última instancia se fusionan con la Mente de Dios, por lo que si lo podemos trabajar profundamente, Todas las Cosas estarán sujetas a Nuestras Voluntades. Pero entonces la moralidad de este tipo de trabajo es dudosa. En el nivel más inocente son poderes como la precognición, en los que uno lee las tendencias cósmicas y pone la propia vida (o incluso la cartera) en armonía con ellas. En el nivel más corrupto son poderes que acorralan a objetos sexuales recalcitrantes y dan ataques al corazón a nuestros tíos ricos.

Dos puntos necesitan hacerse aquí:

1) La Hechicería solo es una herramienta, lo que hagas con ella, para bien o para mal, es responsabilidad tuya. Un cuchillo de cocina es solo una herramienta también. Puedes pelar patatas con él, o puedes pelar a tu hermana. La única diferencia entre la hechicería y los cuchillos es que puedes creer que es más seguro maldecir a tu hermana con cinco docenas de diablos que rebanarla y picarla, ya que los policías no pueden cogerte por una maldición. Quizá no, pero entonces tu karma puede, u otro hechicero, o todos esos diablos de camino a casa desde el trabajo después de que tu hermana choque con su coche contra el pilar de un puente. Si usas magia para “conseguir” (sea “conseguir ser rico”, “conseguir follar” o “conseguir desquitarte”) en lugar de para “ver” o “comerciar”, “encontrar” o “hacer”, pondrás un muro entre tú y el resto del universo –entre el que consigue y lo conseguido– y así te impides acceder a la fuente de tu poder.

2) Es más seguro conjurar para mejorar tu habilidad para hacer tu voluntad que conjurar para hacer que el mundo se conforme a tu voluntad. Cuando te cambias, no envías ondas de poder afuera, al mundo, y por ello no tienes que temer que te salpique. Pero cuando intentas hacer que los eventos externos respondan a tus órdenes, dichas repercusiones son una amenaza constante. Examinaremos algunos de estos peligros cuando lleguemos al Capítulo IX.

Por supuesto, no obstante, usas poder en la hechicería, tienes que llamarlo al principio, es para lo que estás conjurando. Si sigues una práctica mágica convencional, harás tu conjuración simulando el poder que quieres hasta que responda desde las profundidades de tu psique y por ello se vuelva disponible para hacer tu voluntad. La forma en la que puedes mimetizar a un poder es vestirte con un traje de simbolismo, “poniendo” imágenes que se lo recuerden a la mente. Entonces dinamizas tu estado mental a través de las técnicas del ritual –danzando y cantando, sexo y sacrificio, vino e incienso y extrañas drogas. Cuando tu emoción se haga lo suficientemente fuerte para aplastar cualquier inhibición, la simulación se vuelve realidad y te sabrás por el dios, preparado para hacer tu voluntad sobre el mundo.

Por supuesto que esto significa que el aspirante a hechicero debe saber por adelantado qué poderes están disponibles para ser mimetizados, y qué tipo de acto se requiere para cada uno. En la práctica mágica convencional este conocimiento es suministrado por una tradición oculta. El mago se suscribe a una de estas al comienzo de su carrera, marca su simbolismo en su memoria y organiza todos sus poderes en sus términos. En Occidente la principal tradición es la de los Rosacruces, que creció del estudio de la Qabalah por los cristianos librepensadores. Los hechiceros que se suscriben a ella ordenan sus poderes de acuerdo a las diez “esferas” del qabalístico “Árbol de la Vida” y los veintidós “senderos” que las conectan. Cada lugar sobre el Árbol es el hogar para un poder y tiene su propio conjunto de símbolos relevantes: colores, números, plantas, drogas, metales, nombres de dios, imágenes de dios. Un neófito en una orden Rosacruz será adoctrinado con este simbolismo hasta que fluya con él, capaz de vestir sus rituales para que sean específicos para cualesquiera poderes que desee invocar.

Una tradición menos intelectualizada en hechicería es la del Vudú haitiano. En el Vudú los varios poderes son llamados “loas” y son evocados a través de la danza, con la que 'montan' al hechicero en una posesión dramática. Durante este tiempo pueden conferir conocimiento y poder y ejecutar hechizos mágicos. Pero antes de que un haitiano reciba su iniciación como houngan (o mambo, en caso de que sea una mujer), primero debe dedicar un largo periodo como servidor –un aprendiz en el templo de un houngan. En dicho tiempo verá de primera mano las posturas y actitudes que el cuerpo de su maestro asume cuando los diferentes loas reemplazan su alma. En la danza que sigue a su propia iniciación, el nuevo houngan empezará a mimetizar los movimientos de los varios loas, hasta que los mismos loas son atraídos desde su inconsciente y toman el control en una genuina posesión. Como los rosacruces, el sacerdote Vudú simula la naturaleza del poder inconsciente mientras los tambores martillean su mente consciente hacia el olvido. Cuando la deseada mímica encuentra el verdadero poder, el poder fluye dentro del alma del sacerdote y tiene una oportunidad para dirigirlos hacia sus propios fines.

Dependiendo de la cultura, cada escuela de hechicería tiene sus propias costumbres típicas para los poderes que define. Un rosacruz debe aprender que el cambio destructivo es atribuido a la quinta esfera del Árbol de la Vida –Geburah, que significa severidad. Su arcángel es Kamael, su ángel es Zamael, su espíritu es Bartzabel. Su color es rojo, su hierba es la ortiga, su droga es el tabaco, su metal el hierro. Por otro lado, el aprendiz de houngan sabe que el loa guerrero es Ogoun. Ogoun es severo, es un herrero, bebe rom, fuma tabaco. Y ya que el Vudú es una hechicería de África Occidental bajo un barniz de Catolicismo romano, él es atribuido a San Jorge. Cuando Ogoun monta a un houngan, el hombre ondea salvajemente su machete mientras danza, y lo usa para empujar y golpear a los miembros de su sociedad. Independientemente de su conducta normal, cuando Ogoun le monta, el houngan asume una actitud de arrogancia imperial.

Así que ya sea europeo o caribeño, el hechicero que depende de una tradición se ata voluntariamente a ella, justo desde el mismo principio. Esto está obviamente reñido con el propósito declarado en el Capítulo III, y por ello debemos adoptar un acercamiento no tradicional.

El que ofrecemos fue formulado en primer lugar por Austin Osman Spare, el inglés que nos dio (supuestamente) el ritual de destierro no tradicional descrito en el último capítulo. Para Spare, la fórmula del mimetismo era ridícula. “¿Es por la simbolización que nos volvemos lo simbolizado?” cuestionaba en The Book of Pleasure (1913). “¿Si yo me coronara a mí mismo como Rey, eso me haría Rey? Más bien sería un objeto de repugnancia o lástima”. Sentía que no hay necesidad de usar rituales elaborados para emular a la divinidad, porque toda vida ya es divina y una criatura puede darse cuenta de esto en la práctica solo si es capaz de liberarse de los límites del instinto, la pasión y la creencia. Tampoco tiene que asimilar un simbolismo tradicional, tanto porque cualquier cosa tradicional está inevitablemente fuera de fecha, como porque también los más potentes símbolos para cualquier hechicero dado pueden encontrarse dentro del propio inconsciente del mismo, su conexión real con el poder en la fuente de todos nosotros.

Pero si uno no imita la conducta de los poderes en el propio pozo oscuro, ¿cómo consigue que respondan? Spare encontró la respuesta a esto en el comportamiento del mismo inconsciente, en su reacción refleja a la represión y negación.

Para trabajar la técnica de Spare, el hechicero no usa el ritual para invocar al poder que necesita para lograr su deseo. En su lugar obtiene su deseo sofocando el pensar en él. No se permite considerarlo, y si fuera a entrar furtivamente en su corriente de pensamiento, lo suprimiría tan pronto como notara su presencia.

Spare lo llamó represión deliberada “haciendo al deseo orgánico”. Cuando nos fijamos en un deseo en nuestras mentes conscientes, nos involucramos en intentos racionales por satisfacerlo, intentos que atan nuestra energía en esquemas estructurados que se oponen a la esencia fluida del poder. Gastamos nuestra energía tejiendo sueños –complejidades de método y motivación, expectación y miedo al fracaso– velos que nos impiden vernos como nodos de poder enlazados directamente al Infinito. Pero cuando reprimimos nuestros deseos, se alejan de la consciencia para entregarse a sí mismos –convirtiéndose en entidades discretas– y si podemos verter suficiente energía en ellos (aunque mientras mantengamos el pensamiento sobre ellos fuera de nuestras mentes de vigilia), se sumergirán en el manantial del Destino, donde la energía será capaz de ajustar el flujo del Destino de acuerdo a nuestras voluntades.

Por lo que yo sé, Spare fue único en su uso de este mecanismo de la represión. Todos los otros sistemas de hechicería –desde el Vudú y el Tantra a la Wicca y los Rosacruces– usan alguna variación del ritual de identificación para invocar el poder. Por supuesto, la represión se conoce mejor como una función patológica que creativa. Se considera una causa principal de la neurosis, la neurosis histérica en particular, habiéndosele atribuido incluso a ella los fenómenos de poltergeist. Pero eso es enfermedad, no hechicería, y los únicos poderes que aporta son demoníacos –de ningún uso para nadie. El hechicero es completamente consciente de su propósito y plan antes de empezar, para que su operación triunfe, toda su voluntad, deseo y creencia deben estar detrás de ella. Es solo cuando lo tiene todo en orden y empieza su trabajo, que debe limpiar su pensamiento de su propósito.


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sábado, 14 de enero de 2017

Robando el Fuego del Cielo II

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

VI. Un Ritual de Destierro

La hechicería es el arte de capturar espíritus y entrenarlos para que trabajen en nuestro provecho. La arena donde esta trampa e instrucción toma lugar está dentro de la imaginación del hechicero, el campo donde la intención consciente se encuentra con la tendencia inconsciente. Pero antes de que el hechicero pueda usar este campo, necesita alguna forma de despejarlo, tanto antes de que empiece cualquier operación como después de que la finalice. Antes de que empiece debe cortar los pensamientos extraviados, canciones populares y resentimientos crónicos que puedan inmiscuirse en su trabajo. Cuando ha finalizado debe enviar a sus espíritus de vuelta a sus propias moradas, porque si no podrían merodear en su consciencia y entrometerse fuera de control, creando a la larga una obsesión. 

El hechicero tradicionalmente ha aclarado su imaginación con rituales de destierro, ceremonias breves de circunvalación diseñadas para limpiar el aura propia con luz y salvaguardarla de una contaminación posterior, al menos por un corto tiempo. Los magos del tipo rosacruz han adoptado generalmente el ritual del Pentagrama para esto, pero aunque es muy efectivo, depende simbólicamente del sistema qabalístico y por lo tanto no es adecuado para cualquiera que quiera evitar colgar ese lastre alrededor de su cuello. En su lugar ofrezco un rito que me dio uno de mis maestros, Frater O.T.L., que me dijo que era invención del hechicero inglés Austin Osman Spare (1886-1956). Durante todo mi estudio posterior de Spare, nunca lo he visto impreso, pero funciona y lo he usado durante años con buenos resultados. También tiene la ventaja de la simplicidad. Una vez lo sepas, puedes hacerlo en pocos segundos justo en tu imaginación, y no hay ni un solo símbolo místico en él. 

Para empezar, cierra tus ojos e imagina una línea vertical de luz blanca, pasando desde el nadir hasta el zenit justo a través del punto de vista posterior a tus ojos. 

A continuación imagina un punto de luz a unos sesenta centímetros frente a este punto de vista. Con este punto traza un círculo horizontal alrededor de tu cabeza, bajando tu espalda, por debajo de tus pies, y subiendo de nuevo hacia la parte alta de tu cabeza. Después traza otra elipse desde la parte alta de tu cabeza hacia abajo por un lateral, por debajo de tus pies, y subiendo por el otro lateral hacia la parte alta de tu cabeza. Cuando hayas terminado, tu punto de vista debería estar en medio de una jaula que se parezca a esto: 


Con tus fortificaciones ahora en su lugar, puedes limpiar tu imaginación. Para hacerlo convierte la línea que visualizaste al principio en un pilar de fuego y haz que se expanda a través de tus tres anillos. Conforme lo haces, arroja a las llamas las imágenes de cualesquiera pensamientos o fantasías persistentes y contempla cómo arden allí, quedando nada más que los tres brillantes anillos blancos. 

Y eso es todo. 

Aparte de servir para limpiar tu mente antes y después de las operaciones mágicas, el destierro es tu primera defensa contra los pensamientos obsesivos de tu interior, y de cualquier tipo de ataque psíquico desde el exterior. Los rituales de destierro también tienen el lado beneficioso de endurecer el aura del hechicero, formando un caparazón psíquico que mantendrá su consciencia unida y desviará las intrusiones penetrantes del mundo externo. Desterrando con frecuencia (cuatro o cinco veces al día durante el resto de tu vida), el hechicero desarrollará un aura tan dura que será capaz de abandonar muchos de los frecuentes hábitos defensivos que podrían haberse apegado a su actitud personal. El destierro es así una herramienta esencial para el aspirante a hechicero, y es vital convertirlo en un hábito.


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domingo, 8 de enero de 2017

Robando el Fuego del Cielo I

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

I. Hechicería

La Hechicería es el arte de capturar espíritus y entrenarlos para que trabajen en nuestro provecho, de ordenar los poderes que hay en nuestras mentes para que podamos manipularlos y hacer que causen cambios tanto dentro de nuestras mentes como más allá de ellas.

II. Espíritus y su Dominio

Los espíritus son poderes, poderes de la mente, y su dominio es el inconsciente. Así que para la persona media permanecen inaccesibles, y por ello nuestros encuentros con ellos pueden ser vagos y poco convincentes. Los espíritus pueden aparecer como hábitos, como talentos y como emociones. Los espíritus pueden esconderse en los complejos que disparan respuestas automáticas para las situaciones que encontramos. Los espíritus se muestran en los sueños y nos desafían a entenderlos. Pero un hechicero usa técnicas que hacen el inconsciente accesible, y por ello puede reunirse con sus espíritus cara a cara. Si tiene la fuerza, puede averiguar sus verdaderas formas y amarrarlos para que hagan lo que quiere. Si no, hay un riesgo muy real de obsesión. Todos los poderes portan riesgos. Ya sea que las ruedas giren por la caída de agua o la electricidad provenga de la división de átomos, la energía tiene que ser mantenerse en su lugar o puede dañar a alguien. No podemos esperar que el poder existente en la hechicería sea algo diferente, pero puedes tener la seguridad de que hay métodos para mantener a los espíritus bajo control, y ejercicios para darte la fuerza para usarlos.
La mente inconsciente, siendo el dominio de los espíritus, también es su medio, así que su naturaleza determina la naturaleza de ellos. El inconsciente es el depósito de imágenes por debajo de nuestras mentes de vigilia; todos nuestros pensamientos conscientes vienen de él, todas nuestras experiencias del mundo exterior se sumergen en él. Con el paso de los eventos, aquellos de poco poder se desintegran después de un tiempo, pero las experiencias repetitivas y las de gran poder o emoción construyen estructuras psíquicas –espíritus– que tienen vidas propias. Por lo que un leñador encontrará que guarda dentro de su psique el espíritu del bosque, un adolescente germinará (a través de las emociones generadas por su torrente de hormonas) un espíritu de lujuria, y un neurótico sexualmente reprimido creará un demonio para mantener su lujuria 'bajo control'.
Así vemos que podemos crear espíritus propios, y cuando todos los hacemos en conjunción, pueden volverse como dioses. El deseo del neurótico por apaciguar (digamos) a su posesiva madre, crea su demonio, un ser que se refugia solo en su mente. Pero las aspiraciones de un grupo de personas pueden producir un poder común que afectará al pensamiento y acción de todos en él. El deseo fenicio de seguridad en un mundo peligroso creó su terrible dios Moloch. El deseo judío por mantener su tribu unida trajo al celoso Yahvé. Y el deseo humano por mantener al 'Yo' intacto más allá de las puertas de la muerte generó los espíritus redentores diversamente conocidos como Osiris, Orfeo, Mitra y Cristo.
Ahora debo insistir en que al decir esto no denigro a estos dioses, ni al come niños Moloch, ni al Jesús cuyo Cuerpo y Sangre los cristianos consumen. Estos dioses tienen el poder que sus adoradores les dan –sea a través de la devoción, el ritual o el derramamiento de sangre. Si esta energía es dada con sinceridad y dirigida con competencia, provocará cambios. Esto sucede más obviamente dentro de la mente inconsciente del adorador, pero también –ya que el inconsciente tiene su raíz en la Mente del Absoluto– en el mundo externo. Este es el mecanismo detrás del poder de la oración. Pero hay un problema con el uso de espíritus preexistentes. Invariablemente vienen equipados con enormes cantidades de bagaje moral y teológico, manojos de creencia y rectitud que debes portar contigo mientras haces tu camino a través del mundo. Si crees en Moloch, sabrás que no puede ser satisfecho ni con oraciones ni con incienso ni con un vivir de forma honesta –solo tu primero hijo lo hará. Si crees en Cristo, tu sacrificio será más sutil, debes abandonar tu voluntad 'humana' y someterte a la suya divina si vas a salvarte de la Condenación Eterna. E incluso muchos hechiceros tienen que rendir alguna libertad para practicar su arte. En Occidente la más conocida escuela de magia es la de los Rosacruces. Los magos rosacruces estructuran los poderes de sus mentes de acuerdo a un mapa de poder llamado el Árbol de la vida, una ordenación geométrica proveniente de hace siglos, de los místicos judíos devotos de la tradición conocida como Qabalah. Antes de que puedas trabajar la magia rosacruz debes marcar este esquema dentro de tu mente inconsciente, definiendo todas tus percepciones y poderes de la mente en sus términos. Por ello, ya sea que reces al sangriento Moloch o te esfuerces por ser un mago místico, todavía estarás encallado en la antigua fórmula, y si encontraras cosas verdaderamente diferentes, tu problema puede ser insoluble.


III. Robando el Fuego del Cielo

En este ensayo ofrecemos una técnica que el individuo puede usar para crear sistemas de hechicería precisamente adaptados a sus propias realidades inconscientes. Siguiendo nuestras instrucciones, el lector puede hacer que su yo subliminal diseñe sus propios símbolos para representar los poderes que encuentra dentro de él. Su resultado será lo que es, esencialmente, un lenguaje de poder personal, uno que tiene sentido solo para él, pero repleto de potencia porque es la forma en la que su propia alma se expresa a sí misma.

IV. El Registro Mágico

Nuestra hechicería es por ello una psicotecnología –identificamos componentes dentro de nuestras psiques, descubrimos los mecanismos detrás de su movimiento, y usamos varias técnicas para manipularlos. Pero la mejor forma de abordar cualquier esfuerzo en tecnología es científicamente, y la esencia de la ciencia es mantener registros adecuados. Necesitas registrar lo que haces, así sabrás qué métodos funcionan para ti, qué métodos no y qué métodos funcionan después de practicarlos durante un tiempo. Necesitas registrar lo que sucede cuando triunfas para poder obtener la intuición de la naturaleza del poder que has encontrado, y cómo poder examinarlo más a fondo. Necesitas registrar los eventos mayores en tu vida mental y emocional para así conocer qué problemas tienden a recurrir y poder así tener un demonio en su fuente –sus nombres, símbolos y naturalezas aparentes. Necesitas un registro del efecto que tu hechicería tiene en tu vida como una totalidad.
Un cuaderno de espiral servirá.

V. Atravesando la Distancia

En este punto, el cuidadoso lector habrá concluido que la hechicería no es una operación nocturna y estará en lo correcto. Realmente es una cosa de toda una vida. Una buena analogía sería la música. Convertirse en un adepto en un instrumento musical toma un par de años, y después de eso vienen unas mesetas siempre ascendentes de maestría. Por supuestos, los maestros no hacen muchas cosas más aparte de música, y la hechicería puede ser también todo envolvente. Pero ya que la hechicería toca cada aspecto posible de la existencia (incluyendo el tocar la flauta), no es en absoluto limitadora. Francamente.
Por ello puede tomar años. Cuando ese sea el caso, un ritmo constante es importante –tienes que saber qué hacer, cuándo y cuánto te llevará lograrlo. Algunas cosas puedes hacerlas inmediatamente, como el ritual de destierro del siguiente capítulo y la conjuración con un sigilo y creencia libre, dada en el Capítulo VIII. Si estas son fáciles de hacer y consigues resultados, bien, Mozart hizo un estudio muy rápido del piano, también, y se dedicó a los asuntos más difíciles de inmediato. Pero si descubres que realmente no tienes la concentración para visualizar anillos brillantes, o tus pasiones son demasiado fuertes para desmembrarlas, o no tienes el poder de voluntad para olvidar algo, entonces deberías dedicar un año o dos en los métodos recomendados en el Capítulo XXI. Las he puesto allí porque son más control de la mente que hechicería, aunque eso no las hace menos importantes. Dominarlas es entrenar un buen caballo que puedes montar para reunir a todas las bestias salvajes en tu psique.



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